Fernando Ruiz Hernández, alias El Cura, uno de los principales líderes del grupo armado El Machete, fua asesinado en Chiapas.
Especial

La violencia volvió a sacudir la región de Los Altos de Chiapas con el asesinato de Fernando Ruiz Hernández, alias El Cura, uno de los principales líderes del grupo armado El Machete del municipio de Pantelho.

El ataque ocurrió en la comunidad de La Esperanza, municipio de Chenalhó, cuando Ruiz Hernández, quien asistía como padrino a un torneo de básquetbol, fue interceptado por un comando armado que le disparó en múltiples ocasiones y acabó con su vida en el lugar.

El hecho, que deja a la región en vilo, fue rápidamente reivindicado como un ataque perpetrado por sus rivales de Los Herrera, a quienes acusan de estar coludidos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

La organización armada, El Machete, que surgió en julio de 2021 para enfrentar a la escisión del CJNG, no sólo lamentó la pérdida de su comandante, sino que lanzó un emplazamiento a las autoridades estatales.

En un video difundido en redes sociales, hombres armados y encapuchados dieron un plazo de cinco días al gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, para detener a los responsables del homicidio; de no hacerlo, amenazaron con "tomar justicia en sus propias manos" y levantarse en armas y que replicarían el escenario de 2021 cuando tomaron la cabecera municipal de Pantelhó .

Este ultimátum ha encendido todas las alarmas, ya que El Machete cuenta con una estructura operativa que ha sembrado el terror en la zona. A Ruiz Hernández y a su hermano, Reynaldo, se les señala como los artífices de la irrupción violenta en Pantelhó en 2021, que derivó en saqueos, quema de viviendas y la desaparición forzada de al menos 21 personas, cuyo paradero aún es desconocido. Además, se les vincula con una red de tráfico de drogas, extorsión, secuestro y el desarme forzado de un convoy de la Guardia Nacional.

Habitantes también responsabilizaba a El Cura también de encubrir una masacre en Tzanembolom, donde siete integrantes de una familia -entre ellos mujeres y menores- fueron asesinados, un hecho que la administración anterior intentó minimizar como un enfrentamiento entre bandos.

La ejecución del líder ocurre en un contexto de alta tensión donde los enfrentamientos entre El Machete y Los Herrera son cotidianos, lo que deja a la población civil atrapada en el fuego cruzado y sumida en el miedo.

Ante esta crisis, el Gobierno de la "nueva era" de Eduardo Ramírez Aguilar enfrenta su primer gran desafío en materia de seguridad.

Mientras los pobladores exigen resultados y que se desarticule a los grupos armados, el plazo de cinco días impuesto por El Machete corre, y la incertidumbre sobre si el gobierno cederá a las presiones o implementará una estrategia firme para frenar la impunidad se cierne sobre la región, a la espera de que la Fiscalía General del Estado inicie las investigaciones correspondientes.