Localizan en Sonora una aldea que permaneció oculta por más de 300 años a unos metros de la Misión de Cocóspera.
Así lo dio a conocer este martes 7 de julio la titular de la Secretaría de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, donde informó que arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron en Sonora hallazgos de la primera aldea pima ligada a la Misión de Nuestra Señora de Pilar y Santiago de Cocóspera.
Se fundó por el jesuita Eusebio Francisco Kino en 1687, en el actual estado de Sonora.
De acuerdo con Curiel de Icaza, el hallazgo es considerado clave para comprender la vida de los pueblos himeris.
Así como los procesos de resistencia, adaptación y transformación cultural que vivieron durante el establecimiento del sistema misional.
La secretaria de Cultura también indicó que permitirá recuperar capítulos fundamentales de la historia de los pueblos originarios.
Resistencia cultural de los pimas himeris
El hallazgo se realizó por el arqueólogo Tomás Pérez Reyes, con el apoyo de especialistas del Centro INAH Sonora que integran el colectivo Salvamento Ferroviario Ímuris-Nogales.
La aldea ocupa un área aproximada de 800 metros cuadrados, donde se identificaron viviendas de adobe con distribución indígena, espacios comunitarios y restos de construcciones temporales elaboradas con técnicas tradicionales.
Entre los descubrimientos destacan 20 hornos con restos de fauna como vacas, cerdos, ovejas, venados, perros, gallinas, guajolotes, burros y caballos, además de semillas de maíz, amaranto, cactus y quelites.
Los especialistas señalaron que estos hallazgos evidencian la adaptación y resistencia cultural de los pimas himeris frente al proceso de evangelización impulsado por los jesuitas, ya que mantuvieron prácticas alimentarias y tradiciones propias.
Puntas de flecha, ornamentos y cruces revelan un periodo de transformación
El INAH señaló que durante las excavaciones también se recuperaron numerosas puntas de flecha, ornamentos elaborados con conchas del Golfo de California, cruces y medallas cristianas.
De acuerdo con los investigadores, la coexistencia de estos objetos refleja un periodo de cambios, resistencia y adaptación cultural de los pueblos indígenas durante los primeros años del sistema misional.
Asimismo, recordaron que, tras la expulsión de los jesuitas de la Nueva España en 1769, los franciscanos remodelaron la misión, cuyas características arquitectónicas aún pueden apreciarse en los restos del templo.
