En pleno aprovechamiento de la euforia mundialista y lemas icónicos gritados al unísono desde las gradas, aquel ¿y si sí? encuentra otros significados ilustrativos de la capacidad del quehacer colectivo.

La construcción de territorios de paz, por ejemplo, resulta del andamiaje de instituciones sólidas, políticas públicas consistentes y una ciudadanía decidida a hallar en las estructuras estatales un aliado para edificar seguridad.

Bajo esta premisa, cada 9 de julio, el Día Internacional de la Destrucción de Armas de Fuego —efeméride instituida en el año 2001 por la ONU tras la Conferencia sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras— convoca a una profunda reflexión comunitaria.

La pacificación se consolida cuando los artefactos letales dejan de circular, permitiendo el florecimiento de la confianza colectiva en aquellos espacios antes capturados por la incertidumbre.

El sociólogo noruego Johan Galtung, referente del análisis científico sobre los conflictos, estableció cómo la mera ausencia de confrontación armada constituye apenas el umbral del desafío social. La paz, según sus postulados teóricos, exige aparatos gubernamentales capaces de dirimir controversias, generar certidumbre jurídica y ofrecer condiciones auténticas de justicia distributiva.

Desde esta perspectiva, la verdadera metamorfosis del acero ocurre cuando la población desiste de depositar su salvaguarda en las armas, trasladando dicha expectativa hacia la solidez de las leyes y el Estado de derecho.

El programa Sí al Desarme, Sí a la Paz —estrategia donde intervienen Gobierno local y federal, Iglesia y sociedad civil con organismos como el Consejo Ciudadano— parte de una convicción transformadora: cada dispositivo extraído de una vivienda mitiga significativamente las probabilidades de violencia familiar o delictiva.

Además, el trueque simbólico de juguetes bélicos por otros didácticos transmite a niñas y niños un mensaje de prevención a partir de los procesos educativos.

Los indicadores recientes reflejan avances alentadores como parte de una estrategia integral bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum. A nivel nacional, junio registró un descenso de 33.5 por ciento en las víctimas de homicidio doloso respecto al mismo mes del año anterior.

En el ámbito local, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, proyectó a junio como el mes con la menor incidencia en homicidios dolosos de la última década.

El ciclo del acero concluye su metamorfosis cuando la lógica de la fuerza cede su sitio a la legalidad, corresponsabilidad civil y armonía comunitaria.

¿Y si sí... contribuimos a la destrucción de las armas?

 

   @guerrerochipres