La decisión política de México de no cumplir con la solicitud estadounidense de orden de arresto con fines de extradición del que fue gobernador sinaloense, Rubén Rocha Moya, y diez aliados se ha convertido en un juego del gato y el ratón entre las dos naciones.
El problema de fondo radica en el hecho de que existen evidencias con peso procesal para demostrar que el mandatario de Sinaloa sí estaba teniendo relaciones peligrosas con Ismael El Mayo Zambada y que la narcopolítica había desatado en los últimos tiempos una guerra entre los mayitos y los chapitos dentro del Cártel de Sinaloa.
Por lo que ocurrió en esta semana en los temas Mayo y Rocha Moya podría decirse -y es el punto sensible que no se ha entendido a nivel de Gobierno de México- que Estados Unidos está preparando escalar el problema y que los primeros indicios están revelando que cuando menos en señalamientos desde la Casa Blanca comenzarán a salpicar a Andrés Manuel López Obrador por su política de seguridad de “abrazos, no balazos”.
No se puede afirmar de manera contundente que el expresidente vaya a ser solicitado por la justicia estadounidense o que se aplique el modelo de Nicolás Maduro de enero de este año. Pero La Casa Blanca tiene muy claro que la disminución del tráfico y consumo de drogas en EU no bajará sino se destruye la fuente mexicana. Y que el señalamiento de narcoestado a México es producto de información de seguridad nacional.
Ya se cumplió el plazo de 60 días que había establecido la solicitud de extradición y son más los rumores y temores de que la entrega de Rocha Moya a la Fiscalía de Nueva York es inevitable y que sólo se están tratando de controlar daños. Se habla de que el gobernador con licencia sería sacrificado, llevado a Estados Unidos, guardaría silencio como “momia” y que la justicia de los sheriffes al estilo americano lo encarcelaría basado en el expediente de EU.
Lo que se está analizando al interior de Palacio Nacional es qué o quién seguirá después de Rocha Moya.
Zona Zero
- Mientras la guerra de tensión entre México y EU por Rocha Moya y El Mayo se profundiza, la situación en Sinaloa tiene tiempo que está fuera de control, la guerra entre mafias se profundiza, la autoridad no tiene capacidad ni decisión para deshacer a las dos bandas en pugna. La instrucción de Palacio Nacional es esperar hasta mediados de 2027 que haya nuevo gobernador electo, pero la bronca está ahora en quién será el candidato de Morena que no represente a Rocha, a AMLO o a Los Mayitos o Los Chapitos.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
