El inversor y líder empresarial Oleg Boiko sostiene que la resiliencia corporativa depende de manera creciente del enfoque.
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A medida que los choques superpuestos de la geopolítica, la inflación y el cambio tecnológico golpean simultáneamente a diversos sectores, el inversor y líder empresarial Oleg Boiko sostiene que la resiliencia corporativa depende de manera creciente del enfoque, la velocidad y la coherencia estratégica, más que de un portafolio diversificado.

Mientras que la turbulencia geopolítica, la disrupción tecnológica y la inflación convergen en los mercados, el inversor y líder empresarial Oleg Boiko afirma que la diversificación puede debilitar la resiliencia corporativa en lugar de reforzarla.

Durante décadas, la diversificación se consideró un principio fundamental en la gestión de riesgos: distribuir ampliamente la exposición garantizaba que el negocio estuviera mejor posicionado para soportar una recesión. Sin embargo, Oleg Boiko plantea que la lógica habitual ya no se sostiene. "Esta lógica funcionó durante décadas, pero hoy está empezando a fallar", escribe el inversor, tras argumentar que la naturaleza de la disrupción ha cambiado de manera fundamental.

En el pasado, las crisis se limitaban a un sector o área geográfica; hoy, en cambio, son cada vez más sistémicas. Las tensiones geopolíticas, la volatilidad energética, la transformación digital y la inflación pueden impactar a múltiples industrias a la vez, creando choques superpuestos que son difíciles de predecir, compensar o mitigar únicamente a través de un portafolio diversificado.

Por qué la amplitud de portafolio puede convertirse en un lastre

En ese entorno, afirma Oleg Boiko, la diversificación puede convertirse en una fuente de lastre operativo más que en una de protección. Gestionar líneas de negocio no relacionadas añade complejidad, dispersa el capital y el foco de la dirección, lo que puede ralentizar la toma de decisiones precisamente en el momento en que más se necesita la agilidad.

Según Boiko, el supuesto de que las diferentes líneas de negocio tendrán un rendimiento distinto ante una crisis ya no es una garantía. Incluso durante el impacto de la pandemia en 2020, algunos grandes conglomerados altamente diversificados sufrieron caídas en sus ingresos en varios segmentos al mismo tiempo. En momentos como estos, sostiene Boiko, los negocios enfocados pueden resultar más resilientes, ya que el enfoque permite reaccionar más rápido, cambiar de prioridades ágilmente y mantener un control más riguroso. Como él mismo señaló: “El enfoque provee velocidad, y hoy la velocidad supera en importancia a la escala”.

El inversor señala una tendencia generalizada entre las multinacionales a centrarse en sus fortalezas clave. Grandes compañías de los sectores de consumo y tecnología han alineado sus prioridades estratégicas en torno a un menor número de áreas de alta prioridad, ya sea mediante la desinversión de activos no estratégicos, acotando su catálogo de productos o impulsando líneas de negocio con mayor crecimiento. Desde la perspectiva de Oleg Boiko, esto refleja algo más que un recorte de costos cíclico; marca un movimiento estructural que prioriza la profundidad frente a la amplitud.

Oleg Boiko también traza una distinción entre la diversificación y el modelo de ecosistema. Algunas grandes plataformas digitales y tecnológicas operan en múltiples segmentos, pero sus negocios están vinculados por una propuesta de valor común, datos compartidos y capacidades que se refuerzan mutuamente. En su opinión, esa lógica interna es lo que diferencia a un ecosistema coherente de una colección dispersa de activos no relacionados.

Boiko señala que la presión del entorno es particularmente severa para las medianas empresas. Muchas de ellas continúan manteniendo múltiples líneas de negocio como cobertura, pero en un entorno de costos elevados, este enfoque puede agotar el tiempo, el capital y la capacidad de gestión. Las empresas que diversifican demasiado sus actividades pueden descubrir que carecen de la velocidad o la escala necesarias para competir eficazmente en cualquier segmento del mercado.

Argumentos a favor del enfoque, la velocidad y la ventaja competitiva

La alternativa, según Oleg Boiko, es un diseño de portafolio disciplinado. Las empresas deben revisar rigurosamente sus líneas de negocio, abandonar las áreas con perspectivas débiles y concentrar sus recursos en aquellas que posean una ventaja competitiva real. Boiko sostiene que dicho enfoque mejora la innovación, acelera los ajustes de productos y permite una alineación más sólida entre la estrategia, el talento humano y el capital.

Esto no significa que las empresas más pequeñas no puedan competir. Oleg Boiko alega que los operadores especializados aún pueden defender nichos rentables, particularmente allí donde el éxito depende de un servicio diferenciado, experiencia técnica o una oferta muy personalizada para el cliente. En esas áreas, la escala por sí sola puede no ser decisiva.

La conclusión general de su análisis es que la resiliencia ahora se construye en menor medida sobre la amplitud que sobre la profundidad y la adaptabilidad. Los negocios que conocen sus fortalezas clave, distribuyen selectivamente el capital y se mueven con rapidez pueden estar mejor posicionados para soportar una disrupción sistémica que aquellos que confían en la diversificación como una cobertura universal.