Entre la broma y el regocijo, suelen decir los aficionados blancos que “Dios es del Madrid”. Por supuesto, es una afirmación dudosa, por lo visto en las últimas dos temporadas. Igual es que el Creador ama a todos sus hijos, y por eso cambia periódicamente de equipo: para repartir su amor equitativamente. O tal vez es que, como un padre amante pero riguroso, ha decidido poner a sus hijos merengues de vuelta en el camino del bien, con un par de años de penitencia, no sabemos si incluso más. Pero eso es con el Real Madrid. En México, podemos decir sin dudas que Dios es de la 4T.

Lo digo porque a sus integrantes, sin excepción, se les alinean los astros. ¿Segalmex? Se descubre que la responsabilidad es de unos priistas tramposos, y ¡bum!: chamba en Gobernación. ¿Acusación de violencia sexual? Fuero. ¿El Interoceánico? Resulta que fue el conductor, que seguro no está afiliado al partido, y a la segunda, la última, pues quién sabe.

¿Solicitudes de extradición por parte de los Estados Unidos? La Presidenta recibe la firmeza que necesita para enfrentar al Gran Satán, y se pone a exigir pruebas –hasta 37 veces en una sola mañanera, para que vean lo que es la fe–. Y fíjense, no las encontró la Fiscalía, aunque es mega independiente.

Los últimos dos casos, imaginarán los amables lectores, son el de Marina del Pilar y el de Víctor Rodríguez. Se revelan unos audios en los que la góber, que habla con a saber quién, dice que está dispuesta a colaborar con el FBI, si hace falta, platicándole lo que se dice en las “mesas de seguridad”. ¿Suena grave? Pues no. El paladín de la justicia del segundo piso ya aclaró que no se le investigará. Que en esas mesas no se comparte información “sensible”. Quién iba a pensar.

“Oye, ¿cuántas bajas en el operativo de Guamúchil? Ni una. Ah, chido. ¿Me pasas un tamalito?”. Y a casa. Fiu. Todo bien con la seguridad nacional, la soberanía y demás. Bueno, casi todo. Acuérdense de Maru Campos y la CIA.

El otro caso es el de Víctor Rodríguez, el “exPemex”. Parecía que por fin un cuatroteísta en nómina iba a pagar por sus pecados. Pues no tanto. Ayer salió rumbo a casa, a pasar ahí su proceso, porque la jueza echó patrás la preventiva.

Nos aclaran que lo de que “todo el peso de la ley” que dijo la Presidenta sí aplica. Que no lo exoneraron. Que sí llegaron todas. Puede. Pero le pregunto a los amables lectores y sobre todo, porque conviene aquí lo del lenguaje inclusivo, a las amables lectoras de esta columna: si tuvieran que apostar su quincena al final de esta historia, ¿a qué la apostarían?

 

     @juliopatan09