Con el encarcelamiento y bloqueo sistemático de opositores y críticos consolidó un régimen tiránico, a pesar de que nació de un movimiento que combatía los abusos del poder y la desigualdad. En principio, su objetivo fue derrocar la dictadura familiar-militar de los Somoza, pero, finalmente, Daniel Ortega instauró su propio régimen tiránico; el fin de semana pasado anunció que ya no habrá elecciones en Nicaragua.
Su gobierno ha perseguido a quienes disienten de él, incluidos excompañeros de lucha. México, aunque no ha condenado este régimen, sí ha cobijado a solicitantes de asilo, perseguidos y expulsados.
Ortega navegó con la bandera de luchador social en el Frente Sandinista de Liberación Nacional y se convirtió en tirano. En los ochenta asumió la presidencia mediante una elección, pero ya no pudo reelegirse al perder con Violeta Barrios de Chamorro, tras encabezar un gobierno asediado por los «contras» nicaragüenses, un grupo armado opositor apoyado por EU.
Años más tarde, Daniel Ortega regresó a la presidencia mediante otra elección con un amplio apoyo en los sectores populares —y en muchos casos respaldado por intelectuales de izquierda de distintos países, como México—.
Desmanteló a la oposición a través del encarcelamiento de líderes y candidatos, además de perseguir a sacerdotes; debilitó el papel de contrapeso del Poder Judicial para convertir a la Corte Suprema de Justicia en un instrumento legal con el que neutralizó a sus adversarios.
Poco a poco, sus compañeros de lucha se convirtieron también en opositores, al cuestionar su decisión de perpetuarse en el poder, algunos fueron detenidos y otros, desterrados; el hambre de poder llevó a Daniel Ortega a convertirse en todo aquello contra lo que luchó.
Su lucha inspiró en los ochenta y noventa a jóvenes mexicanos, algunos de ellos integrantes del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM, que ahora están en el poder, basta con revisar en la hemeroteca las fotos de las asambleas y marchas en donde aparecían mantas con las siglas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
#LoboSapiensSapiens
El PVEM pide… a ver qué saca
Rumbo a los comicios de 2027, el Partido Verde Ecologista de México ya puso sobre la mesa su carta al Santa Claus de la Cuarta Transformación.
Es sabido que el principal estado de interés para los ecologistas es Quintana Roo; sin embargo, consideran que esa entidad ya es suya. Los ecologistas piden encabezar la alianza en el estado de Nuevo León, con el legislador Waldo Fernández, como abanderado; también quieren llevar mano en Zacatecas, donde pretenden impulsar al también legislador Carlos Puente.
Los verdes igualmente quieren liderar la alianza cuatroteísta en San Luis Potosí, donde tiene amplias posibilidades de ganar, aunque lo más probable es que vayan solos si se concreta la candidatura de la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador. Asimismo, están interesados en el estado de Nayarit en donde pretenden llevar a la senadora Jasmine Bugarín… Hay que ver para qué les alcanza.
@chimalhuacano
