Cada 19 de julio Nicaragua conmemora la revolución de 1979, que derrocó a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. En el acto de este año, el 47, el nombre más repetido en Managua no fue el de ninguno de los guerrilleros de aquella gesta, sino el de un hombre que llevaba 45 años muerto cuando ocurrió: Augusto C. Sandino.
Augusto Nicolás Calderón Sandino nació en 1895 en Niquinohomo, hijo de un pequeño terrateniente y de una jornalera. Trabajó en plantaciones de Honduras y Guatemala y en los campos petroleros de Tampico, México, donde conoció el sindicalismo que marcaría su pensamiento.
Volvió a su país en 1926, cuando Nicaragua vivía bajo ocupación militar estadounidense casi ininterrumpida desde 1912, ligada a la disputa por una posible ruta canalera. Al año siguiente, cuando los jefes liberales aceptaron desarmarse a cambio de elecciones supervisadas por Washington, Sandino fue el único que se negó.
Seis años de guerra en las montañas
Durante seis años sostuvo una guerra irregular en las montañas del norte contra los marines y la Guardia Nacional. Su ejército usaba una bandera roja y negra, la misma que hoy identifica al Frente Sandinista de Liberación Nacional. Su resistencia lo volvió un símbolo continental, aunque nunca fue comunista.
Los marines se retiraron en 1933 y Sandino firmó la paz. El 21 de febrero de 1934 fue asesinado por órdenes de Anastasio Somoza García, fundador de la dinastía que gobernaría el país hasta 1979. Su cuerpo nunca fue hallado.
Augusto Sandino: Un héroe que nunca ejerció el poder
Ese final explica buena parte de su vigencia. Murió joven, no llegó a gobernar y no dejó un programa cerrado, lo que permitió que distintas corrientes lo reivindicaran. En los años sesenta, el FSLN reconstruyó sus escritos y lo convirtió en su antecesor directo.
Hoy esa herencia sigue en disputa. El domingo pasado, el copresidente Daniel Ortega afirmó que en Nicaragua no volverá a haber elecciones. Es el único de los nueve comandantes de 1979 que permanece en el poder: los demás murieron, están presos o viven en el exilio.
Casi un siglo después de su muerte, Augusto Sandino sigue siendo el principal punto de referencia de la política nicaragüense, y también el más disputado.
