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En Reims, al noreste de París, los maestros vidrieros del taller multicentenario Simon-Marq están en plena faena: fabrican con "emoción" los futuros vitrales contemporáneos de la catedral de Notre Dame, siete años después del incendio que amenazó el emblemático templo.

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El proyecto forma parte de la reconstrucción de la iglesia, pero generó polémica porque precisamente los vitrales sustituidos no se dañaron por las llamas y algunos defensores del patrimonio denuncian la pertinencia del reemplazo.

La obra financiada por el Estado sustituirá los vitrales del pasillo sur de la nave, realizados en 1864 bajo la dirección de Eugène Viollet-le-Duc, artífice de la reconstrucción de otros edificios medievales como la abadía del Monte Saint-Michel.

 

Instalado discretamente desde 2021 bajo la iglesia del Sagrado Corazón de Reims, una maciza estructura de hormigón armado de los años 1950, el taller Simon-Marq debe concluir antes de septiembre los seis vitrales diseñados por la artista Claire Tabouret.

Este taller fundado en 1640 es "la empresa de vitrales más antigua del mundo", destacó su presidente, Pierre-Emmanuel Taittinger.

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A lo largo de los siglos, sus maestros vidrieros han trabajado, entre otras cosas, en la fabricación de vitrales del artista Marc Chagall y la restauración de los de la catedral de Reims después de la Primera Guerra Mundial.