Hace 17 años, el caso de Alejandra Marín ocupó titulares por una historia que parecía difícil de comprender: tras sufrir varios abortos espontáneos y enfrentarse a la presión de su entorno por convertirse en madre, decidió fingir un embarazo y sustraer un bebé, una historia que fue juzgada públicamente antes de que se conocieran las circunstancias que había detrás. Ahora, 'Un hijo propio' recupera ese episodio desde una mirada íntima para hablar de las presiones que persisten alrededor de la maternidad.
La directora chilena Maite Alberdi encontró la historia mientras investigaba otro proyecto en la cárcel de Santa Marta, donde conoció a Alejandra y descubrió que el caso podía trascender la anécdota que había dominado la cobertura mediática.
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“Conectamos con lo extraordinario de los eventos y sobre todo con la pregunta de por qué una mujer necesita o tiene que transmitir un embarazo tantos meses”, explicó la realizadora en entrevista con este medio, quien convirtió esa interrogante en el punto de partida de su primer documental filmado en México.
Para Alberdi, la historia también permitía cuestionar las presiones invisibles que rodean el deseo de maternar y evitar que la película se limitara a reconstruir qué ocurrió. “Era una historia que nos pareció una excusa para hablar de muchas otras cosas más allá del caso”, señaló, al considerar que detrás de los hechos existen dos mujeres que atravesaron situaciones de profundo sufrimiento.
Transformarse en el personaje
Esa perspectiva fue fundamental para Ana Celeste Montalvo, quien interpreta a Alejandra y se enfrentó al reto de construir a una mujer con experiencias muy distintas a las propias. La actriz describió el proceso como “armar un rompecabezas”, pues el casting se prolongó durante un año y posteriormente tuvo meses para acercarse física y emocionalmente al personaje.
“Hay muchísimas cosas distintas a mí dentro del personaje y de la historia, que creo que eso es interesante porque me da la oportunidad de construir realmente a otra persona”, explicó.
Montalvo incluso tuvo que subir 10 kilos para el papel y trabajar directamente con Alejandra, quien compartió con ella aspectos de su historia y de sus emociones. “Era acercarnos a ellos y vaciar nuestras preguntas sobre quién eres tú al final del día y qué sientes, no solo qué sientes, por qué lo sientes, desde dónde viene eso”, relató.
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Armando Espitia, quien también forma parte del elenco, coincidió en que conocer a las personas reales permitió “alejarse de la imagen superficial que había construido la cobertura periodística de ese tiempo” y recordó que antes de participar en la película conocía el caso únicamente por los medios.
La película busca así cuestionar el estigma que acompañó a Alejandra después de pasar 14 años en prisión por el crimen que cometió y Montalvo considera que quitar esa etiqueta era precisamente uno de los objetivos centrales de la producción “Es una situación que nos compete a todos como sociedad al final del día”, finalizó la actriz.

