El Gobierno de España negó de manera categórica que prepare un plan de contingencia frente a Rabat y tras la aclaración oficial, la publicación fue retirada de X.
Esto tras una supuesta exclusiva de RTVE que colocaba a Marruecos en el centro de una eventual crisis migratoria duró poco.
Te puede interesar: Donald Trump se va a reunir con Kim Jong Un, líder norcoreano
El mensaje que difundió Mañaneros, programa perteneciente a RTVE, el grupo público español que gestiona los servicios estatales de televisión, radio y plataformas digitales.
Bajo la etiqueta de “Exclusiva”, la publicación aseguraba que el Ejecutivo preparaba un plan para “disuadir a Marruecos de provocar una nueva crisis migratoria”.
Una afirmación especialmente sensible por sus implicaciones para la relación entre ambos países.
La respuesta desde el Palacio de La Moncloa no dejó espacio para interpretaciones.
“Desmentimos categóricamente la existencia de cualquier plan o informe encargado sobre este asunto. La información es falsa”, señalaron fuentes del gobierno español.
La precisión resulta relevante porque la versión original no se limitaba a hablar de medidas preventivas por parte de Madrid.
También proyectaba la idea de que Rabat podría recurrir deliberadamente a la migración como instrumento de presión.
Una acusación de considerable alcance político que no respaldo el Ejecutivo español.
RTVE retiró posteriormente el mensaje.
Sin embargo, la publicación comenzó a circular y la retomaron medios españoles y marroquíes.
Llevó al terreno bilateral una versión que terminó sin sustento oficial.
El episodio ocurre, además, en una etapa marcada por una mayor cooperación entre España y Marruecos.
Ambos países comparten intereses estratégicos en seguridad, comercio y gestión migratoria, además de mantener una interlocución permanente sobre los desafíos del Mediterráneo occidental.
Te puede interesar: Primer ministro británico donará parte de su sueldo para personas sin hogar
Precisamente por ese contexto, cualquier señalamiento que sugiera una estrategia de confrontación adquiere una dimensión que trasciende la agenda mediática.
Esta vez, Madrid cerró rápidamente la puerta a esa lectura: negó la existencia del documento atribuido al gobierno y calificó de falsa la versión difundida.
