Durante su participación en el Pleno del Senado de la República, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Barham Salih, destacó los resultados de los programas de integración desarrollados en México que permiten a los refugiados, incorporarse a la vida productiva.
El funcionario de la ONU puso como ejemplo a Aguascalientes, donde conoció a personas refugiadas que han incorporado sus capacidades al mercado laboral y destacó que en distintas ciudades mexicanas las personas refugiadas trabajan, estudian y desarrollan proyectos productivos después de obtener protección.
El alto comisionado anunció que ACNUR y el Gobierno de México acordaron avanzar en una estrategia conjunta denominada “México Integra”, que busca desarrollar un ecosistema nacional de integración con participación de instituciones públicas, autoridades locales, organizaciones civiles, universidades, empresas y comunidades.
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No obstante, pidió que esta integración no dependa exclusivamente del esfuerzo de los refugiados o de la buena voluntad de algunos empleadores, sino que se convierta en una política articulada en la que participen distintos sectores.
Experiencia en integración
El alto comisionado llamó a fortalecer los sistemas de asilo y avanzar de la protección humanitaria hacia la integración efectiva de las personas refugiadas, en un contexto mundial en el que más de 117 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
Durante una sesión solemne en la Cámara Alta, Salih destacó la experiencia de México en materia de protección e integración y sostuvo que garantizar seguridad debe ser apenas el comienzo de una nueva etapa para quienes han tenido que huir de sus países por conflictos, violencia o persecución.
“El acceso al asilo se está volviendo más difícil en muchas partes del mundo”, advirtió el funcionario, al señalar que los conflictos se multiplican y muchos se prolongan durante años.
Refirió que 117.3 millones de personas se han visto forzadas a huir de sus hogares a mediados de 2025 por persecución, conflicto, violencia, violaciones de derechos humanos u otras crisis.
Por ello, enfatizó que México cuenta con un marco jurídico sólido y que su experiencia demuestra que es posible fortalecer el sistema de asilo sin debilitar la protección internacional ni el Estado de derecho.
Sin embargo, subrayó que el reconocimiento de la condición de refugiado no debe representar el final del proceso.
“La seguridad es el inicio de un capítulo nuevo”, sostuvo al plantear que las personas protegidas necesitan posibilidades reales para trabajar, estudiar, sostener a sus familias y formar parte de las comunidades que las reciben.
Por su parte, el presidente del Senado, Higinio Martínez, destacó la tradición mexicana de recibir a personas perseguidas y desplazadas por conflictos, y recordó que México ha otorgado refugio a miles de personas provenientes de distintos países y regiones.
Responsabilidad compartida
Martínez informó que durante 2025 más de 70 mil personas solicitaron asilo en México, mientras que más de mil niñas, niños y adolescentes recibieron apoyo para continuar sus estudios y más de 300 empresas participaron en acciones para emplear a personas refugiadas, según los datos expuestos durante la sesión.
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El legislador sostuvo que la protección no puede recaer únicamente en ACNUR, sino que constituye una responsabilidad compartida entre gobiernos, parlamentos, organizaciones sociales, empresas, universidades y las comunidades receptoras.
Ante Salih, el Senado asumió además el compromiso de trabajar en el marco jurídico relacionado con refugiados, protección complementaria y asilo político; acompañar a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y a las instituciones responsables, y mantener la defensa del derecho internacional, la ayuda humanitaria y la paz.
La visita del alto comisionado se produjo en el marco del 75 aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, cuyo principio central establece la protección de quienes no pueden regresar de manera segura a sus lugares de origen.

