La Prepa 1 amaneció tomada y, aunque durante la mañana hubo momentos de tensión, el movimiento estudiantil transcurrió mayormente en calma. Afuera del plantel, alumnos, padres de familia, profesores y comerciantes siguieron la jornada mientras elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana permanecieron frente a las instalaciones.
“Estudiantes con derechos y no autoridades represivas” se lee en una de las pancartas colocadas en el plantel, mientras otros mensajes exigen seguridad, atención a las denuncias y garantías de no represalias.
Los policías se concentraron en las canchas de pasto ubicadas frente a la Escuela Nacional Preparatoria 1 “Gabino Barreda”, sobre Paseo de la Noria. La presencia de los uniformados forma parte del contexto que los estudiantes cuestionan: aseguran que no sólo enfrentan violencia dentro del plantel, sino también temor a ser identificados o amedrentados por participar en la protesta.
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El miedo a las represalias y la organización estudiantil
Entre los jóvenes que acompañan el movimiento hay estudiantes de distintas edades. Uno de ellos, de 17 años, explicó que participa porque considera necesario que las autoridades escuchen las demandas de sus compañeros, aunque reconoció el temor que existe entre quienes todavía cursan el bachillerato.
Otros alumnos que permanecen en las inmediaciones prefieren no revelar su identidad. Algunos aseguran que tienen miedo de ser identificados y enfrentar represalias dentro del plantel. Por ello, quienes permanecen dentro utilizan capuchas y apodos.

Una integrante del colectivo Rojo Amanecer, quien se identificó como “Pinky Pie”, explicó que el anonimato responde precisamente a ese temor.
“Intentamos tomarlo por los medios pacíficos, pero nos dieron largas; ahora tomamos el plantel”, dijo.
La estudiante aseguró que desde ayer los jóvenes percibieron que sus peticiones no serían atendidas. “Desde ayer notamos que no se nos iba a hacer caso, hiciéramos lo que hiciéramos”, señaló.
Durante la mañana, un grupo de jóvenes intentó ingresar al inmueble y se registraron forcejeos con los accesos. Los estudiantes explicaron que algunos candados fueron forzados para colocar sus pancartas y consignas, mientras afuera otros alumnos llamaron a mantener una manifestación pacífica y evitar confrontaciones.

La maestra Fabiola de la Rosa, de la materia de Estéticas, permanece dentro del plantel y aseguró que algunos profesores también buscan que exista diálogo.
“No nos han dado una hora para dialogar con ellos”, dijo la docente. También señaló que durante la mañana algunos jóvenes intentaron entrar por la fuerza y que no pudieron identificar a quienes participaron porque llevaban capucha y paliacate.
Pese a las diferencias, profesores y trabajadores administrativos que permanecen dentro han expresado respaldo al derecho de los estudiantes a manifestarse. “Respetamos los movimientos estudiantiles”, señalaron algunos trabajadores que pidieron reservar su identidad.
Denuncias de acoso, extorsión y respaldo de la UNAM
El apoyo también llegó desde otros planteles de la UNAM. Estudiantes de las preparatorias 3 y 5, así como de los CCH Vallejo y Azcapotzalco, han difundido mensajes de respaldo y organizado el envío de agua, alimentos, pizzas, toallas sanitarias y toallas húmedas para quienes permanecen dentro.
Durante el día, compañeros de los jóvenes que mantienen la toma se han acercado a los accesos para entregar los insumos. La escena contrasta con la imagen de los elementos policiales apostados frente al plantel y con los jóvenes que permanecen dentro.

Padres de familia también permanecen afuera. Algunos aseguran que sus hijos llevan tiempo denunciando situaciones que, a su consideración, no han recibido respuesta suficiente, entre ellas casos de bullying y acoso contra alumnas.
También relataron señalamientos sobre presuntos cobros de profesores para aprobar materias. Una madre afirmó que estudiantes les han hablado de pagos de alrededor de 500 pesos o más. Estas acusaciones no han sido acreditadas públicamente y forman parte de las denuncias que los jóvenes piden investigar.
“Los alumnos están pidiendo cosas lógicas: que haya seguridad, que no haya bullying ni acoso y que se atiendan las situaciones que están denunciando”, dijo una madre de familia.

Los padres sostienen que sus hijos no están solos y que han permanecido afuera desde que comenzó la toma. Los estudiantes también denunciaron que fueron amenazados con llamar al DIF para señalar un supuesto abandono de sus padres, pese a que las familias los acompañan.
Para algunos estudiantes, el movimiento representa también un cambio frente a la postura que habían mantenido anteriormente. Alumnos y padres describieron a jóvenes que durante años pudieron ser considerados poco participativos o “tibios” frente a los problemas del plantel, pero que ahora decidieron alzar la voz por una causa que consideran propia.
El apoyo estudiantil se ha extendido a otros planteles y facultades. A través de redes sociales se han organizado colectas y llamados para llevar víveres a quienes permanecen dentro.

Pliego petitorio y próximas acciones
En el exterior también están los comerciantes de la zona, quienes resienten la suspensión de clases por la menor afluencia de estudiantes. La actividad comercial se redujo desde que el plantel dejó de recibir alumnos, aunque algunos comerciantes señalaron que comprenden el motivo de la protesta.
Dentro permanecen alrededor de 20 estudiantes de los colectivos Rojo Amanecer, KEA y Olli, que nacieron a raíz de la movilización que comenzó el 2 de octubre. Su pliego incluye atención a casos de abuso, seguridad, respeto a murales, libre expresión, mantenimiento de la página de inscripciones, seguimiento de sus demandas y garantías de no represalias.
La presencia policial permanece en las canchas frente al plantel, mientras los estudiantes aseguran que también buscan protegerse de posibles agresiones o represalias por participar en la protesta.
Los jóvenes anunciaron que continuarán con una manifestación pacífica y convocaron para este viernes a nuevas acciones, entre ellas un cierre de La Noria. Dentro de la Prepa 1 mantienen la toma; afuera, sus compañeros, padres y algunos trabajadores continúan acompañándolos.
Por ahora, el escenario permanece sin nuevos enfrentamientos: policías afuera, comerciantes y padres en las inmediaciones, estudiantes que llaman a protestar pacíficamente y cerca de 20 jóvenes dentro del plantel, a la espera de que las autoridades universitarias respondan a sus demandas.

