La política económica del Gobierno de México tiene un propósito claro: que el crecimiento se traduzca en mayor bienestar para las familias.

Ciudad de México.- La política económica del Gobierno de México tiene un propósito claro: que el crecimiento se traduzca en mayor bienestar para las familias.

Desde la Subsecretaría de Hacienda contribuimos a este objetivo impulsando la inversión, cuidando la estabilidad financiera y movilizando recursos para financiar el desarrollo.

Antes de entrar al Paquete Económico 2027, permítanme compartirles cómo está hoy la economía.

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Desde el segundo semestre de 2026, la economía mexicana muestra señales de mayor dinamismo y mantiene fortalezas importantes después de enfrentar un contexto internacional marcado por cambios en el entorno comercial y tensiones geopolíticas.

Los datos económicos recientes muestran una base para avanzar. En el segundo trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto creció 2.1% anual, registrando su mayor crecimiento desde el segundo trimestre de 2024.

Este crecimiento fue generalizado entre los grandes grupos de la economía, destacando la construcción y los servicios. En julio el crecimiento de la actividad económica fue de 3.4% anual, es decir, julio contra julio, y ha llevado a los analistas a revisar sus pronósticos ligeramente al alza en línea con el 1.5% estimado de la Secretaría de Hacienda para 2026 y 2% para el siguiente año.

La demanda interna siguió mostrando fortaleza. El consumo privado en el segundo trimestre creció 2.1% anual, consistente con la recuperación del salario mínimo, el apoyo a los programas sociales y un mercado laboral estable.

Entre enero y agosto, la población ocupada superó en cerca de medio millón de personas el nivel registrado en el mismo periodo de 2025. Además, México se mantuvo entre los países con menores tasas de desocupación a nivel internacional, con un promedio de 2.7%.

La inversión también acompaña esta recuperación centrándose en proyectos clave de infraestructura para la población como energía, agua, y transporte. En los primeros siete meses del año, la inversión pública reportada por Inegi creció 10% anual y la inversión privada repuntó en el marco de la implementación del Plan México.

A esto se suma una inflación contenida, que se ubica dentro del rango objetivo de Banxico. La inflación subyacente continúa descendiendo y junto con un tipo de cambio estable sigue preservando el poder adquisitivo de los hogares.

El sector externo muestra un desempeño favorable. Entre enero y agosto, las exportaciones totales aumentaron 29% anual, destacando el equipo de cómputo y electrónicos, en línea con la mayor demanda de Estados Unidos,vinculada a la Inteligencia Artificial. Así, nuestra integración comercial ofrece oportunidades para fortalecer los encadenamientos productivos.

La inversión extranjera directa alcanzó 35 mil millones de dólares en el primer semestre, un máximo histórico para un periodo similar, reflejo de la confianza de los inversionistas en México.

Sobre esta base, el Paquete Económico 2027 busca consolidar una nueva etapa de crecimiento con bienestar, sustentada en tres prioridades: preservar los avances sociales; acelerar la inversión pública y mixta, y continuar fortaleciendo las finanzas públicas.

La primera prioridad es garantizar que el crecimiento y la estabilidad fiscal se traduzcan en bienestar para la población. El Paquete preserva los recursos destinados a garantizar el acceso a derecho. Prueba de ello es que el gasto en salud y educación aumentarán 11% y 8% en términos reales, respectivamente, para 2027.

La segunda prioridad es ampliar la capacidad productiva del país. El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, y la ley que ustedes tuvieron a bien aprobar, ocupa un lugar central en esta estrategia. Contempla 5.7 billones de pesos de inversión pública y mixta entre 2026 y 2030, con una participación destacada del sector energético.

¿Por qué es importante? Mejor infraestructura reduce costos de producción y logística, conecta regiones y amplía oportunidades. Una mayor disponibilidad de energía, agua y de transporte, mejor conectividad, permite que las empresas expandan sus operaciones y que nuevos proyectos de inversión privada encuentren condiciones para desarrollarse.

Desde Hacienda, estamos avanzando en la instrumentación de esta agenda. Con la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar y los procesos de licitación que ya se encuentran enmarcha, estamos dando paso a la ejecución de proyectos con fuentes de financiamiento claras y una adecuada evaluación de riesgos para que la inversión se traduzca en beneficios duraderos para la población. Me gustaría comentar que ayer se publicó por la tarde en el DOF los lineamientos de esta Ley que quedaron pendientes y que nos solicitaron, éstos quedaron publicados ayer por la tarde.

Los esquemas de inversión mixta previstos en esta Ley permiten complementar los recursos públicos y ampliar el alcance de esta agenda. Su instrumentación incorpora transparencia y seguimiento de los proyectos, así como la identificación de los compromisos fiscales que generen, para impulsar la infraestructura y preservar la solidez de las finanzas públicas en el largo plazo.

La digitalización también es pieza clave en la estrategia para acelerar la inversión. La iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Electrónicos y Digitales, enviada al Congreso con el Paquete Económico, busca ampliar el acceso y el uso de los medios de pago electrónicos.

¿Por qué es importante? Facilitar pagos y cobros puede reducir costos para los negocios, también permite construir un historial financiero para que puedan tener acceso al crédito y mejor estas posibilidades. El objetivo es que la digitalización se convierta en una herramienta para incorporar a más personas y más empresas, y ampliar sus oportunidades de crecimiento.

Para satisfacer esta mayor demanda de financiamiento, la banca de desarrollo, junto con la banca comercial, ampliará el uso de crédito y garantías para infraestructura y para las pequeñas y medianas empresas que participan en las cadenas de proveeduría de sectores estratégicos.

La tercera prioridad es preservar la solidez fiscal. Estamos convencidos de que el crecimiento con bienestar y finanzas públicas sanas deben abordarse de manera conjunta y responsable. Las finanzas públicas ordenadas dan permanencia a las políticas sociales y certidumbre a las decisiones de inversión.

Por ello, el compromiso fiscal tiene una perspectiva de mediano y largo plazo. Buscamos fortalecer los ingresos, mejorar la calidad del gasto y reducir gradualmente las necesidades de financiamiento, preservando al mismo tiempo la capacidad de inversión del Gobierno de México.

Para 2027, proponemos reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público de 4.1 a 3.9 por ciento del PIB; lo que implica una reducción de 1.9 puntos porcentuales respecto de 2024.

Se trata de una consolidación ordenada y responsable. La meta es continuar reduciendo las necesidades de financiamiento sin generar un ajuste abrupto que comprometa la recuperación económica o la inversión.

La sostenibilidad fiscal descansa tanto en una trayectoria responsable del balance como en el fortalecimiento de los ingresos y en una economía con mayor capacidad de crecimiento.

También importa cómo financiamos al Gobierno. Mantendremos una estructura de deuda predominantemente en moneda nacional y de largo plazo. Esto permite reducir vulnerabilidades y administrar de manera prudente los riesgos financieros y también reducir la volatilidad que se pueda generar por la parte externa.

Hacia adelante, continuaremos con el manejo activo de los pasivos del gobierno federal, una estrategia que ha dado resultados favorables para reducir los costos de financiamiento y generar ahorros. Durante este ejercicio, esta gestión contribuyó a que en julio el costo financiero del sector público registrara ahorros por 114.9 mil millones de pesos, equivalentes a 0.3 por ciento del PIB estimado para 2026. Aquí me estoy refiriendo al costo financiero del sector público, esto significa que también está incluidas las transacciones que se hicieron de Pemex y el beneficio que se ha tenido por la reducción de este costo financiero.

Esta gestión responsable también incluye proteger las finanzas públicas frente a desastres naturales, es decir, no sólo estamos gestionando riegos financieros, sino también riesgos no financieros. El Gobierno de México ha fortalecido su Estrategia de Gestión Financiera de Riesgos de Desastres, que este año ofrece una protección de hasta 49 mil millones de pesos mediante seguros y bonos catastróficos.

Para 2027, se estima una deuda pública de 55% del PIB, cifra que asegura la sostenibilidad de la deuda en el mediano plazo y se mantiene por debajo de las otras economías emergentes de Latinoamérica, al tiempo que preserva la estabilidad macroeconómica y fiscal.

Estimadas diputadas y diputados.

Nuestro objetivo es crear las condiciones para que México crezca más, acelerar la inversión y mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos. El Paquete Económico 2027 acompaña este propósito con una conducción responsable de las finanzas públicas y una visión de largo plazo.

Desde la Secretaría de Hacienda reiteramos nuestra disposición para explicar los supuestos del Paquete Económico, escuchar y debatir propuestas. El diálogo informado con este Congreso permitirá fortalecer las decisiones que México requiere para ampliar las oportunidades y mejorar el bienestar de las familias mexicanas.

Muchas gracias.

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