La Feria Nacional del Mole de San Pedro Atocpan, en Milpa Alta, calcula pérdidas por 15 millones de pesos y advierte que podría quedar en quiebra si el bloqueo de la carretera Xochimilco-Oaxtepec impide el acceso de visitantes durante otro fin de semana.
Ante la falta de una fecha para resolver el conflicto, los organizadores solicitarán a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, trasladar el evento al Zócalo capitalino y habilitar espacios temporales en las 16 alcaldías.
Mauricio Gutiérrez, director de difusión de la Feria Nacional del Mole, aseguró que los productores no buscan confrontarse con los habitantes de San Gregorio Atlapulco, quienes mantienen un plantón contra el proyecto hidráulico que, denuncian, conduciría aguas residuales de Milpa Alta hacia su territorio.

Por el contrario, pidió empatía entre ambas comunidades y que las autoridades atiendan sus demandas sin mantener paralizada la principal vía de acceso a San Pedro Atocpan.
“Es un pueblo hermano. Sin embargo, no creemos que sea conveniente tomar de rehén a toda la alcaldía para esos propósitos”, dijo Gutiérrez en entrevista.
El representante de la feria explicó que los organizadores buscaron a los manifestantes para proponerles liberar la carretera los viernes, sábados y domingos, días clave para la llegada de turistas, o realizar bloqueos intermitentes que permitieran el paso de los visitantes. Sin embargo, aseguró que la respuesta fue negativa.
La afectación ya se refleja en la asistencia. Gutiérrez indicó que durante el fin de semana pasado llegó apenas 10 por ciento de los visitantes que acudieron en el mismo periodo del año anterior, mientras que las pérdidas acumuladas rondan los 15 millones de pesos.
La parálisis también impacta a trabajadores, comerciantes y proveedores que dependen de la temporada. De acuerdo con el director de difusión, la feria genera alrededor de cinco mil empleos directos y 10 mil indirectos, entre restauranteros, productores, artesanos, vendedores y habitantes que habilitan estacionamientos o instalan puestos en sus terrenos.
“Para que opere un restaurante de manera óptima se necesitan alrededor de 20 a 25 personas. En este momento estamos funcionando con lo elemental, cinco personas”, explicó.
Los establecimientos han reducido sus plantillas y enviado a descansar a parte de sus colaboradores ante la falta de clientes. La disminución de ventas también frena la contratación temporal para producir mole y las compras de insumos como carne, pollo, maíz y hortalizas.
La edición 49 reúne, según Gutiérrez, a cerca de dos mil expositores y artesanos, incluidos participantes de Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala, Estado de México y Michoacán. Por ello, sostuvo que las pérdidas no se limitan a los restauranteros de San Pedro Atocpan, sino que se extienden a otras actividades económicas de Milpa Alta y a comerciantes que llegan desde Morelos.
*Sin fecha para una solución*
Tras la conferencia de prensa realizada en el Congreso de la Ciudad de México, los organizadores insistieron en que necesitan una respuesta urgente. Aunque Gutiérrez señaló que el alcalde de Milpa Alta les ha manifestado su respaldo, reconoció que la solución corresponde a las autoridades de Xochimilco y al Gobierno capitalino, debido a que el conflicto se relaciona con el proyecto de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua).
El representante afirmó que hasta el momento no les han comunicado una fecha para resolver la obstrucción vial ni una alternativa concreta para garantizar la llegada de visitantes. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, señaló que se privilegiaría el diálogo y no el uso de la fuerza pública, de acuerdo con el contexto referido por los organizadores.
Ante este escenario, Gutiérrez adelantó que solicitarán permiso y apoyo logístico y técnico para instalar la feria en el Zócalo capitalino, además de habilitar espacios temporales en las 16 alcaldías para que los productores y artesanos puedan comercializar sus productos. La edición de este año está programada para concluir el 25 de octubre.
“No queremos suspender el evento, sino asegurar su subsistencia para el siguiente año”, dijo. “No soportaríamos otro fin de semana igual”.
Gutiérrez insistió en que la petición no busca desestimar las denuncias de San Gregorio, sino evitar que la protesta afecte a otra comunidad que también depende de su producción y sus actividades económicas.
“Así como nosotros tenemos empatía con su causa, también pedimos que tengan empatía con nosotros”, expresó.
Mientras los habitantes de San Gregorio mantienen su exigencia de frenar el proyecto hidráulico, los organizadores de la feria esperan una respuesta de las autoridades para evitar que la falta de visitantes comprometa el resto de la temporada.
