Algunos temores envuelven al PAN.
Su dirigente Jorge Romero aún estudia dónde, cómo y bajo qué condiciones suscribirá convenios con otras fuerzas para el 2027.
El PRI, del cual huyó cuando el año pasado cerró la posibilidad a las coaliciones, aparece como su principal y acaso único socio.
La decisión se tomará caso por caso.
Pero la cúpula panista tiene dudas sobre cuál será el comportamiento del oficialismo a raíz de los señalamientos de pertenecer a la extrema derecha.
Y sobre todo por las acusaciones de haber contribuido a violar la soberanía nacional con la participación de agentes y diplomáticos estadunidenses.
Policías de Chihuahua, tierra de Maru Campos, desmontaron en abril un laboratorio del crimen organizado ante la presencia de elementos de la CIA.
Y luego en Querétaro el gobierno de Mauricio Kuri invitó al embajador Ronald Johnson a la colocación de la primera piedra de una academia de policía sin el correspondiente permiso federal.
GARANTÍAS DE PAZ
No debe haber mayores problemas.
No por lo sabido: Maru Campos y la presidenta Claudia Sheinbaum hablaron sobre la presunta injerencia extranjera y el asunto está a cargo de la FGR.
Y ayer fueron convocados a Palacio Nacional el embajador Ronald Johnson y el gobernador Mauricio Kuri para resolver las diferencias de interpretación.
Pero hay datos no difundidos.
Las inquietudes de Acción Nacional fueron llevadas a la sede del Ejecutivo y en respuesta recibieron mensajes conciliadores:
Desde el poder impulsarán campañas de altura, no habrá agresiones, esa civilidad dominará las elecciones y por supuesto también el resultado.
Versiones panistas destacan también el buen trato dado a Kenia López Rabadán cuando como presidenta de la Cámara acudió a actos públicos en las festividades cívicas.
Ella habría planteado también tal preocupación y su mensaje de regreso tranquilizó a la cúpula y a los gobernadores panistas donde habrá elecciones, Maru Campos, Mauricio Kuri y María Teresa Jiménez (Aguascalientes).
Por todo esto, la reunión en Palacio y la historia narrada, cabe esperar un mejor ambiente político rumbo a los comicios intermedios del sexenio.
TEMORES TAPATÍOS
La crisis hídrica de Guadalajara evoca 1992.
A principios de año la alarma comenzó cuando las alcantarillas del Sector Reforma emanaban olores a gasolina.
El desaparecido periódico Siglo 21 señaló la desatención y fue criticado por ello, pero el 22 de abril explotó el drenaje con saldo redondeado en 212 muertos y mil 800 heridos.
Costó el cargo al gobernador Guillermo Cosío Vidaurri y renuncia y proceso al alcalde Enrique Dau Flores.
Hoy el agua “potable” no huele a gasolina, sino a podrida presuntamente por desechos industriales y filtraciones subterráneas.
Extrañamente no hay un peritaje confiable y, lo peor, el caso es usado por los partidos para atacarse
@urenajose1
