Uso de computadoras. Ilustrativa | Foto: Bernandino Hernández / Cuartoscuro

Estados Unidos vigila que detrás del boom de los servidores y equipos de cómputo hechos en México no haya triangulación para no pagar aranceles.

“El gobierno de Estados Unidos está muy centrado en ver que no haya triangulación, que lo que viene de Taiwán realmente tenga un brinco arancelario, se transforme, cambie de fracción arancelaria y se exporte”, declaró Javier Cendejas, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) Noreste.

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Mayor revisión a la cadena de suministro

Para dar seguridad a su socio comercial, México implementará el IMEX 4.0 con mayor revisión para las empresas y programas de fomento. Esto permitirá demostrar con mayor fuerza la trazabilidad de la cadena de suministro, lo que ayudará a “que la inversión extranjera directa en este tipo de artículos como equipos de cómputo se dé más”, comentó el experto a 24 Horas.

Agregó que México exporta más que nunca equipo de cómputo, pero la mayor parte de los insumos y componentes son importados y se ensamblan en territorio nacional antes de ser reexportados.

Buque de carga.Ilustrativa | Foto: Omar Martínez Noyola / Cuartoscuro  

“La importación de insumos taiwaneses a México creció 232 por ciento en los últimos años”, declaró el empresario regiomontano. Al segundo trimestre del año, Taiwán se convirtió en el tercer país de origen de las importaciones mexicanas, detrás de Estados Unidos y China, con un valor de 43 mil 915 millones de dólares, según el Banco de México (Banxico).

Con este flujo comercial, México alcanzó una participación del 36.8 por ciento de las importaciones de equipo de cómputo de Estados Unidos entre enero y julio de 2026, lo que lo ubicó como el principal proveedor, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio estadounidense.

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Bajo valor agregado y retos energéticos

A pesar de estas cifras, el impacto real de las exportaciones no se verá reflejado en la economía mexicana mientras no se desarrollen capacidades propias.

“El valor agregado que genera esta cadena de valor de equipo de cómputo solo es del 25 por ciento en comparación con lo que genera la cadena automotriz”, señaló Juan Pablo Castañón, vicepresidente del Comce. “El reto es subir a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) al tren exportador. El potencial que tenemos ahí es: más empresas participando en la cadena exportadora de equipos de cómputo”.

Por su parte, el presidente del Comce Noreste destacó que, si bien se baten récords en exportaciones, también ocurre lo mismo en importaciones de equipo para la fabricación de servidores, limitando el valor agregado nacional. Además, advirtió sobre limitantes de infraestructura: “El equipo de cómputo y todos los servidores necesitan mucha agua y mucha energía, la falta de energía ha ahuyentado inversiones de forma más contundente en tema de servidores”.

Buque portacontenedores de origen chino. Ilustrativa | Foto: Omar Martínez Noyola / Cuartoscuro  

El llamado de la iniciativa privada es impulsar la coinversión extranjera directa con empresas mexicanas para posicionarse en estados como Nuevo León. “Para poder pasar de la manufactura a la mentefactura, si hay invención en México y si esto se concentra en invención de equipo de cómputo y de servidores, vamos a avanzar”, afirmó Cendejas.

La industria automotriz mantiene su fortaleza

A pesar del auge tecnológico, hoy “la industria automotriz es el fuerte de México y lo sigue siendo”.

Entre enero y agosto de 2026, la venta de vehículos en el país rompió récord con un millón de unidades vendidas, mientras que las exportaciones de autopartes subieron 10 por ciento anual en el primer cuatrimestre.

Los recientes aranceles a los autos chinos, que pasaron del 20 al 50 por ciento, propiciaron que las armadoras asiáticas trajeran un sobreinventario e importaran 20 mil unidades sin aranceles.

“A final de año se agotará ese inventario y entrará el peso real del arancel, lo que va a fortalecer la industria automotriz de México”, concluyó Cendejas.