América llega a sus 110 años como el equipo más ganador de la Liga MX, pero con una deuda que va más allá de los campeonatos: recuperar el protagonismo de sus fuerzas básicas, aportar futbolistas a la Selección Mexicana y contar con figuras capaces de marcar diferencias dentro y fuera de la cancha.
Así lo consideró Hussein Forzán, exintegrante de las fuerzas básicas azulcremas e hijo de Godofredo Forzán, quien trabajó en la vicepresidencia del club entre 1985 y 2001, en un lapso en que las Águilas sumaron tres títulos de Liga (PRODE 1985, 1987-88 y 1988-89).
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“Me parece que sí hay momentos en donde el club tendría que ser más dominante, como en algunos casos en fuerzas básicas. Además, no somos base de la Selección Nacional. No tenemos al goleador del torneo. No tenemos a ese personaje antagónico que discute con el árbitro, finge faltas”, señaló en entrevista con 24 Horas.
Sequía en fuerzas básicas y nula presencia tricolor
Lo anterior se refuerza con los resultados de las fuerzas básicas azulcremas, que en el Clausura 2026 no pudieron ganar campeonatos. Fue la Sub 21 quien estuvo más cerca, tras caer 4-1 ante Guadalajara, su odiado rival. La Sub 19 perdió en semifinales ante Pachuca, mientras que las Sub 17 y Sub 15 lo hicieron en cuartos de final, siendo Chivas y Monterrey sus verdugos.
Y hablando de la Selección Nacional, el Mundial 2026 es el mejor reflejo. Y es que solo tuvo en Israel Reyes al único jugador que milita en el cuadro de Coapa.
Para Forzán, el americanismo se construyó alrededor de una exigencia que no se limitaba a conseguir victorias. El equipo debía imponer condiciones, contratar a los futbolistas más destacados y convertirse en protagonista permanente del futbol mexicano.
“El América tiene que golear, gustar, llenar el estadio, tener las primeras planas”, recordó sobre la mentalidad que conoció desde su infancia.
La identidad histórica y la obligación de ganar
El aficionado que se considera “recalcitrante” identificó a Francisco Panchito Hernández como uno de los principales responsables de construir esa identidad, durante una época en la que las Águilas podían incorporar a las figuras más cotizadas del campeonato.
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Héctor Miguel Zelada, Antonio Carlos Santos y Cecilio de los Santos son algunos ejemplos de ese tipo de jugadores que marcaban diferencias. Todos ellos consiguieron al menos un campeonato vestidos de azulcremas, siendo Zelada un ícono, con un tricampeonato y 298 partidos en el marco americanista.
Aunque reconoce que el futbol y el negocio han cambiado, Forzán considera que la obligación histórica del América permanece intacta. “No tienes permitido perder”, sentenció Forzán, quien recordó que cuando era niño y su papá trabajaba en el Club América, “era un drama” en casa cuando no llegaban los resultados.
