Retirar residuos y cascajo ayuda a recuperar parcialmente el funcionamiento del agua, pero no basta para restaurar estas áreas naturales, considera el especialista, Juan Manuel Núñez. | Foto: Aurea del Rosario/24 HORAS.

“Hay gente que no va a entender y va a seguir teniendo basura. Llantas y todo”, dice resignado Toño Ruiz, guardabosques en la Barranca Becerra-Tepecuache de Álvaro Obregón, quien colabora con CamBIO Colectivo mientras muestra parte del rescate de esa área natural.

La presión no termina en los residuos. La urbanización también ha complicado la delimitación y protección de las barrancas, agrega Juan Manuel Núñez Hernández, doctor en Geomática y académico del Programa de Sustentabilidad de la Ibero y, explica que en el Valle de México se reconocen entre 26 y 29 barrancas, pero no existe una cifra exacta porque los asentamientos urbanos han invadido parte de estos espacios y dificultan definir dónde comienza y termina cada uno. 

El académico alerta que la urbanización irregular que se ubica en las barrancas reduce la función hídrica que tienen estas áreas en un 30-40%.

La urbanización también ha complicado la delimitación y protección de las barrancas. | Foto: Aurea del Rosario/24 HORAS.  

24 HORAS estuvo en un recorrido en el que Toño camina por senderos que tiene memorizados. Señala árboles, identifica plagas y reconoce los sitios donde todavía aparece basura. 

Hace una década, CamBIO Colectivo comenzó a trabajar en este espacio de la Barranca Becerra-Tepecuache, entonces erosionado y utilizado como basurero. 

Hoy, un huerto comunitario, una zona de composta, áreas reforestadas y un bosque creado bajo el método Miyawaki muestran parte de la transformación.

“Aprovechar todos los recursos, que las cosas que normalmente la gente ve como basura no lo son”, explica Toño mientras muestra la composta elaborada con residuos orgánicos. Este año ha etiquetado alrededor de 500 árboles y, de acuerdo con el colectivo, en una década ha plantado cerca de 10 mil, con tasas de supervivencia de hasta 90% en algunas reforestaciones.

La urbanización irregular que se ubica en las barrancas reduce la función hídrica que tienen estas áreas en un 30-40%.| Foto: Aurea del Rosario/24 HORAS.  

Para el colectivo, restaurar no significa solamente plantar. También implica atender plagas como el muérdago, mantener los árboles, observar la fauna y recuperar las condiciones del suelo.

Juan Manuel Núñez Hernández, académico del Programa de Sustentabilidad de la Ibero, explica que las barrancas conducen y regulan el agua, ayudan a contener inundaciones y permiten que el escurrimiento avance hacia las zonas bajas. 

El 35% del territorio de Álvaro Obregón conserva barrancas, de acuerdo con el segundo informe de Gobierno de Clara Brugada. En 2025, la administración capitalina puso en marcha el Plan Integral de Recuperación de Barrancas. 

Para Núñez, retirar basura y cascajo ayuda a recuperar parcialmente el funcionamiento del agua, pero no basta para restaurar una barranca.

“Lo importante serían labores que impliquen acciones en términos de infraestructura”, sostiene.

En 2025, la administración capitalina puso en marcha el Plan Integral de Recuperación de Barrancas. | Foto: Aurea del Rosario/24 HORAS.  

Considera que algunas barrancas deberían contar con una figura de protección más robusta, como un Área Natural Protegida, porque las Áreas de Valor Ambiental no necesariamente garantizan una protección integral.

Para explicar la diferencia, compara Becerra-Tepecuache con el Bosque de Chapultepec. Ambos son espacios verdes con funciones ambientales, pero Chapultepec tiene un reconocimiento social, jurídico y gubernamental que hace más evidente su protección.