La captura de Elba Esther Gordillo mostró que el PRI se equivocó con la recién aprobada reforma laboral. Diputados y senadores de ese partido se opusieron a auditar a los sindicatos con el pretexto de que se trastocaría su autonomía, pero ahora ha sido la propia administración federal priista la que logró documentar como con una mano en la cintura un dirigente sindical puede robarse las cuotas de los trabajadores y acumular multimillonarias cuentas personales.

 

El tema fue motivo de discusión en una reunión privada entre senadores del PRD. Alejandra Barrales, que en diciembre promovía la transparencia y democracia sindical, inicialmente también apoyada por el PAN, quiere aprovechar la coyuntura para volver a llevar el tema a discusión. Hablamos con la legisladora cuando se disponía entrar a la sesión de este jueves.

 

“Acabo de decirle a mis compañeros que el martes volveré a presentar la iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo. Que de una vez por todas los recursos de los trabajadores dejen de manejarse con secrecía en manos del sindicato”, dijo.

 

Barrales, presidenta de la Comisión del Trabajo y Previsión Social, cree que si el PRI vuelve a oponerse a la transparencia de los líderes charros estaría dando señales de una actuación de justicia selectiva. “Eso no lo podemos permitir”, dijo la ex azafata antes de pasar lista ante el pleno. Detrás de ella estaba uno de los cuatro líderes sindicales a los que el PRI les dio una senaduría en la actual legislatura.

 

Joel Ayala Almeida, de la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado (FTSE), decía en medio de una nube de reporteros que él no tiene nada que temer porque ha manejado la lana con honestidad. Al final de la entrevista nos le acercamos.

 

-¿A poco usted no tiene aviones?

 

-Bueno, sí hago vuelos privados para que lo voy a negar.

 

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La noticia es insólita: diputados del partido de la maestra Elba Esther, el Panal, salvaron al PRI en una sesión que unió al PAN, PRD, PT y Movimiento Ciudadano y que dejó ver que todos los consejeros electorales no garantizan la representación ciudadana en el IFE.

 

La orden para el relevo inmediato de Sergio García Ramírez, quien impidió una sanción al PRI al comprobarse la utilización de tarjetas Monex que el partido repartió a personas pobres a cambio de que votaran por Peña Nieto, se aprobó apenas por una diferencia de seis votos al quedar la pizarra 230 a favor y 224 en contra.

 

La diferencia a favor vino de la bancada del Panal. Aunque la bancada está compuesta por 10 diputados, ayer sólo estuvieron siete en la sesión y todos se alinearon. “No es momento de confrontarnos con el PRI”, nos dijo uno de los diputados que apoyaron la propuesta tricolor.

 

Silvano Aureoles, coordinador del PRD, en San Lázaro, proponía que el sustituto de García Ramírez se ocupará hasta octubre, cuando otros cuatro consejeros terminen su ciclo en el IFE. “¿Por qué tanta prisa en el PRI?”, dijo. La respuesta obedece a que el que se va es una cuota del partido en el poder. Fueron los priistas los que en su momento impulsaron a García Ramírez.

 

Manlio Fabio Beltrones, jefe de la bancada del PRI, no quiso aplazar el caso hasta el otoño. “Urge cumplir con la ley”, aseguró. Para esas fechas en que tengan que buscarse los cuatro nuevos puestos, el tricolor buscará quedarse con dos cartas. Es más fácil negociar tres consejeros de manera escalonada que de un solo golpe.

 

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La salida anticipada en el IFE de García Ramírez puso nuevamente a debate el formato para la elección de los futuros integrantes del organismo para impedir los vetos anticipados y las cuotas de los partidos políticos.

 

En la Legislatura pasada, los diputados federales tardaron más de un año y dos meses en designar a tres consejeros debido a que el proceso se contaminó en medio de la precontienda presidencial de 2012.

 

Hubo 300 aspirantes de los cuales 17 pasaron a la final, pero antes de eso los nombres empezaron a ser cuestionados por los partidos y algunos quedaron eliminados por sus lazos familiares, filias o fobias políticas. El PRI peleaba dos lugares, mientras PAN y PRD defendían una posición cada uno. Eso seguramente pasara en esta ocasión, nada garantiza lo contrario.

 

Buscamos a dos de los principales actores involucrados en aquellas negociaciones en San Lázaro. Ahora son senadores. Armando Ríos Piter, del PRD, no negó que los consejeros sean cuotas de los partidos. Incluso, propuso modificar las reglas.

 

“Es más pertinente el modelo de uno en uno que en paquete. Y deberían de modificarse las reglas para que los nuevos integrantes del IFE sean elegidos con 90 por ciento del total de los votos y no de las dos terceras partes del pleno. Es como se impediría el reparto de cuotas”, explicó.

 

A Roberto Gil, senador del PAN, se le hizo extraño que ahora que renuncia García Ramírez, al PRI le urja nombrar a su sustituto cuando fue ese partido el que aplazó más de 15 meses los últimos relevos.

 

“No hay prisa. Los diputados debieron esperarse a octubre cuando se realice la elección de los otros cuatro consejeros que serán sustituidos en ese mes”, explicó. Dijo que el Revolucionario Institucional parece tener las mismas intenciones en el IFE que en el IFAI: tomar el control de los órganos autónomos.