El panorama digital para los años venideros ha sido analizado por uno de los gurús de la tecnología, el CEO de Google, Eric Schmidt. Ocupando una de las posiciones más relevantes por el acceso a la información que posee y tecnología que maneja para observar y monitorear, este director es capaz de visualizar nuestro futuro real y virtual. Una de las predicciones que señala en su nuevo libro The New Digital Age: Reshaping the Future of People, Nations and Business es que para 2020 todo el mundo estará conectado. Esta afirmación implica que en sólo siete años la infraestructura tecnológica se extendería por todo el planeta. Así, los celulares ya han transformado la manera en la que las personas acceden y utilizan la información. Por ello, las tasas de adopción se han disparado, ya que son más de 650 millones de usuarios de teléfonos móviles en África, y cerca de tres mil millones en Asia. Sin lugar a dudas, una transformación con implicaciones políticas y consecuencias sociales a reflexionar.
El libro está escrito en coautoría con Jared Cohen, un ex consejero en terrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien ahora dirige Google Ideas. Para ambos, es la tecnología quien impulsa esta web universal, dirigida por personas que interactúan, implementan, se adaptan y explotan en su medio ambiente. Lejos están las visiones amenazantes de una ciencia ficción donde la tecnología nos domina. Bajo esta perspectiva hay otras interesantes predicciones.
Una de ellas se relaciona con el uso de la tecnología, pues se enseñarán clases de privacidad en línea en las escuelas. Los papás se involucrarán para que sus hijos no cometan errores en línea que afecten a su futuro. Serán conscientes de que la madurez física va más lenta que sus prácticas en línea. Los autores señalan que algunos papás elegirán nombres inusuales para que sus hijos tengan una ventaja competitiva en los resultados de búsqueda, haciéndoles más fáciles de localizar, con una capacidad de promoción en línea, sin competencia directa.
El almacenamiento de la información en la nube será la tónica, cambiando nuestra perspectiva de la privacidad pues seremos conscientes de que en cualquier momento el contenido personal pueda salir a la luz por un error o por hackeo. Pero nuestra actitud será otra pues seremos responsables de nuestras asociaciones virtuales, lo que aumentará el riesgo para todos, ya que las redes en línea suelen ser más grandes y más difusas que las redes físicas.
Por otra parte, las agencias de noticias seguirán siendo una parte importante pero muchas no sobrevivirán como lo hacen hoy día. Los medios que sobrevivan tendrán que adaptar sus métodos y estructura organizacional para satisfacer las demandas de un nuevo público que tiene unas características globalizadoras.
Con el acceso al espacio virtual y a sus tecnologías de todos los grupos, sobre todo jóvenes, aprovecharán para abordar sus quejas o preocupaciones. Según los autores, surgirán más revoluciones en naciones con gobiernos opresivos. Muchos de los grupos que entrarán en línea en los próximos años viven en áreas con escasas oportunidades económicas, con conflictos internos y externos. También señalan que más personas utilizarán la tecnología para infundir el terror, aunque una presencia web facilitará encontrar a estos terroristas. Para mantener la tranquilidad, Schimdt y Cohen argumentan que mientras los terroristas del futuro vivan en el mundo físico y virtual, su modelo de discreción cambiará pues habrá más ojos digitales observando.
[1] Investigadora del Proyecto Internet, Cátedra de Comunicaciones Digitales Estratégicas, Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México. Su cuenta de correo electrónico: [email protected]
