SANTIAGO MATATLÁN, Oaxaca.- La lengua zapoteca es cantarina, sonora, de melodiosos y sugerentes giros y entonaciones; pero a la vez puntual, precisa y directa en labios de quienes la llevan en el corazón, en la memoria de una historia cotidiana. Pero también puede parecer dura, áspera, para quien no conozca los signos atávicos que la envuelven.
“A veces pareciera que nos estamos regañando, o que estamos enojados; pero es nuestra manera de expresarnos. La gente de fuera piensa que estamos de mal humor, eso se nota también cuando nos comunicamos en español. Es una lengua que ha quedado sobre todo en la familia, entre los mayores, porque ya los jóvenes no lo aprenden, o no lo quieren hablar. Además han surgido muchos dialectos. A veces los de un pueblo no nos entendemos muy claramente con los de otro; mucho menos los de alguna zona del Valle con los de Istmo”, dice Nicolás Hernández Santiago, maestro mezcalero en este poblado oaxaqueño considerado “la capital del mezcal”.
Lee la nota completa en nuestra revista digital VIDA+ aquí
.

