La ola violencia de los últimos días y la presencia de las fuerzas federales exacerbó el miedo que desde hace tiempo se apoderó de los michoacanos de Tierra Caliente. Ante cualquier rumor de enfrentamiento, cierre de carreteras o presencia de grupos del crimen organizado y autodefensas se resguardan en sus casas o cierran sus negocios.
Por temor a las represalias son pocos los que se atreven a dar un testimonio de la situación que viven a diario en esa región de Michoacán. “Si se propaga el mínimo rumor sobre la presencia de un grupo armado la gente se esconde. Cierran sus negocios o salen corriendo a sus casas. A plena luz del día las calles se quedan solas”, comentó a 24 HORAS May, un habitante de Apatzingán.
Las advertencias son recurrentes, aunque en la última semana se dan a cada rato: “desde el fin de semana se han propagado las advertencias entre la población sobre posibles incidentes, lo que ha incrementado la sensación de miedo”, agregó el joven.
Esta situación, continuó, lleva a los habitantes a realizar compras de pánico ante la posibilidad de una situación de violencia, lo que ha provocado el desabasto de alimentos, artículos de primera necesidad y gasolina. Esto, debido a que pueden pasar días en que los proveedores no entren a los municipios de Tierra Caliente ante la amenaza de que sus vehículos serán secuestrados e incendiados.
“El clima en la región es de miedo, de sicosis, de desesperación. A pesar de que para muchos esta situación se ha vuelto normal y rutinaria, no se deja de vivir con temor”, comentó May.
En su cuenta de Twitter, Verónica Calderón describe el ambiente que privó este martes en Apatzingán: “Todo, cerrado”. En un tuit posterior aclara que no todos los negocios han bajado sus cortinas: “Esta es la segunda funeraria que cruzo en 200 metros. Las dos están abiertas”.
ÉXODO Y CIERRE DE ESCUELAS
En Nueva Italia, el segundo poblado más habitado en la entidad después de Apatzingán, y donde apenas el domingo pasado se registró la incursión de grupos de autodefensa, algunos pobladores decidieron dejar el lugar ante la ola de violencia que se agudizó en fechas recientes.
En este poblado, que en los últimos años se convirtió en destino para migrantes de estados vecinos como Guerrero que buscaban opciones de empleo, un matrimonio octogenario optó por dejar un negocio de fabricación de muebles y emigrar a Estados Unidos, donde viven sus hijos desde hace varios años.
Hace unos días, la Comisión Estatal de Derechos Humanos dio a conocer que hasta el domingo pasado 60 personas abandonaron Apatzingán y Parácuaro debido a la violencia que se ha vivido esa zona en los últimos días.
Otros pobladores que permanecen en la zona de Tierra Caliente extreman precauciones. El temor los hizo renuentes a hablar de la situación y sólo se limitan a decir que “es grave”, no sólo por la presencia de grupos del crimen organizado, también por los civiles armados y ahora las fuerzas federales en la zona.
Respecto al cierre de escuelas, Juan Melchor, integrante de la Sección 18 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, se limitó a decir que las clases fueron suspendidas pero, al igual que otros maestros de la región, no da más detalles “por cuestión de seguridad”, dijo.
El secretario de Educación en Michoacán, Jesús Sierra Arias, dio a conocer que tras el arribo de autoridades federales de seguridad a la entidad, este miércoles se determinará si podrán regresar a clases 20 mil alumnos de los casi 100 planteles que se encuentran cerrados a causa de la violencia en Parácuaro y Apatzingán.
IGLESIA DENUNCIA AMENAZAS
El vicario general de la Diócesis de Apatzingán, Javier Cortés Ochoa, advirtió que crece la alarma entre la población del municipio al correrse la voz de que podría ser brutal la reacción de la delincuencia organizada, que amenaza con incendiar la Catedral y los mercados públicos de la ciudad por el reciente arribo de las fuerzas federales.
En un texto difundido a través del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, el vicario se refirió al fracaso de los tres órdenes de gobierno al incumplir “su deber de cuidar al pueblo”.
Por ello, manifestó que “sería un error del gobierno federal el pretender desarmar a las autodefensas en vez de quitar las armas a una delincuencia organizada que no da la cara, sin antes garantizar las condiciones de seguridad en las poblaciones michoacanas”. Sin embargo, precisó que “de ninguna manera significa que apoyemos a las autodefensas; de hecho, desaprobamos que cualquier persona utilice armas”.
El sacerdote Gregorio López, integrante de la misma diócesis, defendió este martes a las autodefensas calificándolas de “gente noble” a la vez que calificó al operativo del Ejército y la Policía Federal como un “teatro” para seguridad del gobernador, Fausto Vallejo, y afirmó que hay empresarios en el extranjero que están financiando a los grupos armados civiles porque quieren regresar a la entidad luego de salir por la presencia de grupos criminales.
