AQUILA, Mich. Acompañados por el Ejército y la Policía Federal, líderes de las autodefensas de Coalcomán llegaron a Aquila para llamar a la población a que se sumen a la lucha contra el crimen organizado y constituyan su propia guardia comunitaria.
Felipe Díaz, líder del movimiento del municipio vecino, llegó temprano acompañado de 10 autodefensas y unos 150 elementos de las Fuerzas Federales, y convocó a la gente a reunirse en la plaza municipal.
Tras escuchar a Díaz, los pobladores fueron tomando el micrófono para denunciar lo que en todo Michoacán ocurre: extorsiones, la muerte de un familiar cercano, secuestros y la desesperanza de seguir viviendo en las mismas circunstancias.
“Ya basta de eso, señores. Pueblo, ya hay que quitarnos la venda de los ojos, es momento de ponerle un alto a eso, es momento de decir ya, el pueblo ya se cansó, no tenemos por qué aguantarles, por qué aguantar que vengan y desaparezcan a nuestra gente, que nos roben nuestras riquezas, no tenemos por qué pagarles de nuestro trabajo a nadie, nuestro trabajo es limpio y digno”, dijo un hombre moreno, joven y delgado.
En agosto de 2013, las guardias comunitarias se conformaron en Aquila, pero en esa ocasión 45 de ellos fueron detenidos por portar armas de alto poder; a cinco se les dictó auto de formal prisión acusados de delitos como secuestro, lesiones y robo.
La gente solicitó la presencia del edil Juan Hernández y cuestionarlo por los delitos que se han cometido en la zona y no habían sido controlados hasta hace una semana, cuando comenzaron a ingresar fuerzas federales.
El alcalde les recordó que desde que comenzó el mes de enero le solicitó al gobernador, Fausto Vallejo, y al presidente Enrique Peña Nieto que ingresara el Ejército para contener la violencia que generaron miembros de Los Caballeros Templarios.
Hernández dijo además que él problema de Aquila es que este municipio está compuesto por comunidades indígenas regidas por usos y costumbres, por lo que no puede decidir por unos cuántos y es responsabilidad de la población que se pongan de acuerdo para permitir o no que operen las autodefensas.
Al final, los policías federales y los militares se quedaron en la zona para reguardar la seguridad; las autodefensas regresaron a Coalcomán y dijeron que regresarían cuando los pobladores se pusieran de acuerdo.
