En 2008, a María Elena Carrillo le colocaron los implantes Poly Implants Prothese (PIP) para reducirle el busto. Cuatro años después, a través de la prensa se enteró que eran de mala calidad y corría el riesgo de se rompieran. Ella es una de las mil 829 mujeres de todo el mundo que demandarán a la empresa que certificó los implantes.
Nathalie Lozano, vocera de la firma de abogados Lozano Blanco y Asociados, explicó que esas mujeres presentarán en julio próximo su denuncia ante el Tribunal de Comercio de Toulon, para obtener una indemnización de la empresa TÜV que certificó el uso de los implantes mamarios.
No obstante, en México sólo tres mujeres decidieron participar en la demanda colectiva, a pesar de que la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (AMCPER) estima que a cuatro mil 500 mujeres se les colocaron estos implantes.
El escándalo de los implantes PIP se desató en diciembre de 2011, cuando el gobierno francés emitió una alerta a raíz de que más de mil mujeres reportaron ruptura de los implantes y 20 casos de cáncer se registraron después del retiro.
Además se encontró que los implantes estaban elaborados con silicona industrial, aditivo para carburantes y otros aceites de silicona, que provocaban su ruptura.
En medio de la psicosis generada en otros países, la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva recomendó a las mujeres acudir a su médico para que los revisaran y descartaran cualquier problema de salud.
Cuando María Elena se enteró de esto, buscó a Fernando Flores, su cirujano plástico para que revisara sus implantes. “Cuando traté de localizarlo se me escondió. También acudí a la Asociación Mexicana de Cirujanos Plásticos y no me hicieron caso, nunca me respondieron”.
Hasta que acudió al Sanatorio Santa Mónica, donde había sido operada, encontró su récord médico y la tarjeta de garantía de los implantes PIP. “Cuando me los retiraron, el médico me dijo que estaban a punto de romperse. Afortunadamente la operación salió bien y me los quitaron completos, pero todo esto me costó más de 120 mil pesos”.
Después de la operación, la mujer de 65 años decidió sumarse a la denuncia colectiva que presentarán este año los abogados de Lozano Blanco y Asociados en conjunto con otras firmas europeas, y en las que participan mujeres de 25 países.
Lozano recordó que el año pasado mil 500 mujeres interpusieron una primer demanda y obtuvieron tres mil 400 euros de indemnización, más ocho mil euros adicionales que les entregarán antes de que concluya este año.
La abogada señaló que en México no hubo mucha difusión sobre esta denuncia, por lo que invitó a todas las mujeres que tienen estos implantes a sumarse a la denuncia..
