Con sus jaloneos, pero avanzó bien el primer encuentro.
¿Que se trataba sólo de la reunión preparatoria para el diálogo público entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Asamblea General Politécnica (AGP)?
Sí, pero ahí precisamente, en el auditorio El Queso del Instituto Politécnico Nacional, 15 estudiantes del Poli y cuatro funcionarios de la SEP midieron posibilidades y terrenos:

-Ustedes pusieron tres condicionantes para iniciar el diálogo -mencionó César Becker Cuéllar, quien llevaba la voz cantante del lado de la SEP-; en mérito a la equidad, nosotros pedimos que se incorpore en la primera mesa el tema del retorno a clases.
Los estudiantes respondieron:
-Queremos regresar a clases pero no podemos confiar en las autoridades. El regreso se dará cuando se hayan desarrollado cada uno de los puntos (de la agenda). El orden ya se discutió, no es improvisado-, dijo uno.
-¿Por qué hay que buscar paridad en las condicionantes si no se buscan fines distintos? ¿Para qué buscar otra condicionante?-, interrogó a su vez otra alumna del Poli.
Becker -junto con sus compañeros Jorge Uscanga, Rubén Lara León y Efrén Rojas- replanteó su propuesta: “No estamos exigiendo que se regrese a clases sino que se incorpore a la agenda”.
Contestan los del Poli: “Menos mal que no es una condicionante. El tema ya está en la agenda (en la cuarta y última mesa)”.
Becker insistió: “Agendémoslo de sesión en sesión, aunque no lo votemos. Enviemos un mensaje de institucionalidad… mostremos que toda la Mesa está preocupada”
Vuelven los jóvenes: “El mensaje (de preocupación) está dicho. No nos pidan que actuemos antidemocráticamente. Ya les explicamos cómo tomamos las decisiones (consensuadas en asamblea en cada escuela). La comunidad ya lo argumentó y lo decidió.
Becker, titular de la Coordinación Ejecutiva de la SEP, aceptó a regañadientes: “Nos reservamos el derecho a insistir en este tema”.
Los jóvenes lograron mantener su posición -mas no en la insistencia de algunos para que estuviera presente Emilio Chuayffet en los diálogos- y a partir de ahí se abrieron las puertas para la primera Mesa de Diálogo.
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INSIDIA PRIISTA.- El diputado priista Leobardo Alcalá Padilla era el último orador programado en el debate sobre lo ocurrido a los normalistas de Ayotzinapa. Y aprovechó, a la mala, esa posición.
Dejó de lado el jalisciense lo que sus propios compañeros, incluso él mismo, recriminaron antes -sacar raja política y aprovechar la situación para embarrar a quien pudieran, tuviese o no que ver con el asunto- y cerró su participación en la tribuna en este tenor:
“Pues sí, apareció ya el criminal (José Luis) Abarca, salió ya de su madriguera…; y dónde lo encontraron, en la delegación Iztapalapa, gobernada por Jesús Valencia, colaborador de Marcelo Ebrard”.
Gritos de un grupo de perredistas se alzaron en el salón de plenos de San Lázaro. Los Chuchos y los priistas rieron. Silvano Aureoles, presidente de la Cámara de Diputados dejó entrever una sonrisa desde lo alto de la Mesa.
Fernando Belauzarán (PRD) alzó la voz desde su curul. Pidió extensión del debate dado que “se metió en la tribuna una insidia muy fuerte”.
¿Cómo es posible que porque fue encontrado alguien en una delegación con dos millones de habitantes se implique contubernio? “Lamento que sean incapaces de mirar por encima de las urnas”, dijo y les pregunto: “¿todos los muertos encontrados en el territorio nacional son de Enrique Peña Nieto?”
Nadie le hizo caso. El aguijón quedó clavado.
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DESCONFÍAN DE LA COMISIÓN.- Si algo quedó en claro del “preinforme” que presentó la Comisión de Diputados que da Seguimiento a los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, a alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, es que las víctimas y los familiares de las víctimas no se quisieron reunir con ellos.
¿Por qué? Porque desconfiaban de ellos (de los legisladores), o cuando menos de algunos de ellos, según dieron cuenta desde la máxima tribuna.
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GEMAS: Obsequio de una estudiante del Poli durante la Mesa de Diálogo con la SEP: “Los politécnicos estamos dispuestos a cambiar la historia”.
