El domingo se verán muchos pesos y contrapesos.

 

Algunos candidatos a gobernadores fueron marginados porque sus contendientes internos les negaron el respaldo para competir con mayor capacidad y, de ser el caso, posicionarse como ganadores.

 

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Es el caso de Ivonne Álvarez.

 

La abanderada del PRI en Nuevo León no tuvo el apoyo de quienes internamente le disputaron la postulación y, a punto de cerrarse la etapa proselitista, no han aparecido para respaldarla.

 

Anote usted: los diputados Pedro Pablo Treviño y Héctor González, las senadoras Marcela Guerra y Cristina Díaz y el secretario de Economía Ildefonso Guajardo.

 

¿Los ha visto usted en campaña, en apoyo de Ivonne?

 

Eso puede pesar el próximo domingo, cuando falten muchos de los operadores de esos personajes, todos con grupos y seguidores, capaces de decidir o no una elección.

 

Otro ejemplo es Sonora.

 

Ahí el puntero era el senador priista Ernesto Gándara y, ante su arrastre, su primo panista Javier Gándara mandó el mensaje a donde se toman las decisiones:

 

–Si va Ernesto, yo declino.

 

Pero no fue Ernesto Gándara y hoy muchísimos simpatizantes del senador priista apuestan por Javier, el delfín del gobernador de Sonora, Guillermo Padrés.

 

MARGINACIÓN A CALDERONISTAS EN EL PAN

 

Si en el PRI sobran los ejemplos, en los demás no faltan.

 

En el PAN el mejor ejemplo es Sonia Mendoza, candidata a gobernadora de San Luis Potosí y prácticamente abandonada por el panista local y nacional.

 

No era la preferida de Gustavo Madero, pero superó a Alejandro Zapata Perogordo y ahora no tiene a su lado ni a los grupos azules locales ni a los del país, lo cual fue decidir la votación dominical.

 

Tampoco el priista Juan Manuel Carreras logró sumar a la oncena de quienes contendieron contra él.

 

Si bien ellos estuvieron en desacuerdo con la decisión priista porque representa el continuismo de Fernando Toranzo, tampoco él supo ganárselos para tener a todos ellos a su lado y gran parte de su suerte depende de la operación dominical.

 

Aunque suene extraño, otro caso de falta de apoyos es el del PAN en Michoacán.

 

Luisa María Calderón no con el comité de Acción Nacional –lo cual incluye la operación de Gustavo Madero, Santiago Creel y otros jerarcas azules– por el enfrentamiento del grupo maderista con el calderonista.

 

Resultado: buena parte de los panistas han decidido apostar por el voto útil y el beneficiario, está por confirmarse, es el priista José Ascención Orihuela.

 

LA HOMBRADA DE REMONTAR 17 PUNTOS

 

Entre las hazañas debe destacarse Michoacán.

 

El priista José Ascención Orihuela inició campaña con una desventaja de 17 puntos ante el perredista Silvano Aureoles y, a la vuelta de la campaña, ha logrado posicionarse como contendiente

 

Sus posibilidades aumentan porque trae panistas y perredistas.

 

En los panistas se encuentran personajes como Salvador López Orduña, dos veces alcalde de Morelia, y en los perredistas los principales operadores de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

 

Pueden ser la diferencia en las votaciones del domingo.

 

La duda está: ¿por qué se desplomó la panista Luisa María Cocoa Calderón y el perredista Silvano Aureoles no avanzó cuando las preferencias le favorecían?

 

Con la hermana de Felipe Calderón hay razones políticas y económicas.

 

Una política: en cuanto se sumó el ex mandatario empezó a caer significativamente, acaso porque la gente descalifica su proyecto de seguridad y falta de apoyo para Michoacán.

 

Una económica: esta vez no se vieron los recursos derramados por el gobierno federal en 2011.

 

Y en cuanto a Aureoles, al final rompió su relación no nada más con los principales actores de la izquierda, sino con el gobierno federal y quienes lo favorecieron para encumbrarlo como líder del Congreso.