Algunas reflexiones más de los observadores nacionales en torno al apresurado, incomprensible e inútil viaje de la canciller Ruiz Massieu a Egipto.
Tal vez tenga explicación que Claudia se haya trasladado a Egipto, porque, para consumo interno de los mexicanos, fue un gesto de solidaridad con las víctimas y sus familiares. Sin embargo, las mejores prácticas diplomáticas -que en un lejano pasado nuestro país había observado- disponen que la titular de la Cancillería sea la última instancia en esa dependencia para atender cualquier asunto que implique diferendos con una nación extranjera.

¿De qué le sirvieron a la señora Ruiz el cónsul de México en El Cairo, nuestro embajador en Egipto o uno de los subsecretarios, que debieron intervenir, en ese orden, para realizar las gestiones necesarias en este caso? De nada. Como chivo en cristalería, la canciller se apersonó en la capital egipcia, y lo único que logró fue que su contraparte egipcia le asestara un gancho al hígado... ¡y a la lona!
Ya que regresó de su viaje relámpago, la no tan joven Claudia le dijo a su jefe: ¡Misión cumplida, señor Presidente!, y tan oronda volvió a su oficina para seguir regando el tepache. Mientras tanto, el cónsul, el embajador y uno o dos subsecretarios, que fueron marginados en el caso egipcio, deben estar preguntándose: ¿y yo qué pitos tocó?, ¿qué diablos estoy haciendo aquí?
La sobrerreacción de Claudia Ruiz Massieu le saldrá muy cara, porque en lo sucesivo tendrá que hacer maletas cada tercer día y treparse al avión presidencial cuando surja un conflicto diplomático -que surgirá-, en tanto sus subordinados, muchos de ellos verdaderos diplomáticos de carrera, se quedarán como el chinito: nomás mirando.
AGENDA PREVIA
El jueves pasado, el Departamento de Comercio de Estados Unidos (USDOC) publicó la determinación final sobre las investigaciones “antidumping” y subsidios en contra de las importaciones de azúcar provenientes de México, en donde ratificó la existencia de daño a la industria azucarera norteamericana por los dos conceptos producto de la demanda. Para quienes no lo sepan, la determinación preliminar de la USDOC se dio a conocer el 26 de agosto de 2014 para la investigación por subsidios y el 27 de octubre para la de “dumping”. Así, la cuota compensatoria final emitida por el USDOC en materia de “dumping” fue de 40.48% como mínimo y 42.14% máximo. En cuanto a subsidios, oscila entre 5.78% a 43.93%3.
Al respecto, en su comunicado, la Secretaría de Economía dice que el gobierno de México lamenta el resultado anunciado por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, y rechazó que las exportaciones mexicanas de azúcar a Estados Unidos hayan causado daño o amenaza de daño a la industria de ese país. ¡Obviamente no iban a decir lo contrario!.
La determinación final publicada por el USDOC no afecta la operación de los “Acuerdos de Suspensión” suscritos en diciembre de 2014 entre las autoridades de ambos países, la industria mexicana y estadunidense, por lo que, las exportaciones mexicanas (1.3 millones de toneladas anuales) seguirán gozando de acceso al mercado estadunidense bajo los términos establecidos, precisa la autoridad comercial. “Dichos acuerdos representan una solución viable para que nuestras exportaciones mantengan una posición competitiva en el mercado estadunidense”. ¿Y entonces por qué los lamentos de la autoridad comercial mexicana?, preguntan los que saben.
La dependencia refiere que el 27 de marzo de 2015 la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos determinó por unanimidad de 6 a 0 que los acuerdos de suspensión eliminan por completo el daño ocasionado por la importación de azúcar mexicana. ¡Y tan tan!
Dice el dirigente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, que en los 12 estados donde habrá cambio de gubernatura en 2016 elegirán a quienes tengan trayectoria limpia y respondan a las expectativas de la gente con propuestas que aprovechen las oportunidades ofrecidas por las reformas transformadoras que está aplicando la administración del presidente Enrique Peña Nieto. ¡A ver si es cierto!
