Claudia Ruiz Massieu contestó de la manera más natural; como si, efectivamente, el gobierno mexicano tuviera algo que presumir de su respuesta a la crisis que se vive en Siria.
El propio senador Ernesto Cordero –a quien podríamos situar más cercano al mundo económico que al social o humanitario– se quedó atónito ante lo que escuchaba decir a la secretaria de Relaciones Exteriores.
Tanto que el panista retomó el micrófono y le planteó:
“Imagínese, secretaria, por un minuto, por un instante, que de repente usted no pudiera regresar a su hogar, que la separan de su familia, que la separan de sus amigos, que no tiene a dónde ir, que sus afectos más cercanos y más queridos son asesinados cruelmente por una guerra que usted no entiende.
“Imagine por un momento que pierde su patrimonio, que pierde sus papeles de identificación oficial.
“Imagine que pide usted ayuda a la comunidad internacional y que hay un país como México que siempre ha sido generoso, que siempre ha sido grande, que siempre ha tenido muchos problemas que resolver, pero nunca ha dudado en ayudar a alguien.
“Y que ese gran país, como es México, le responde como usted me respondió: que va a mandar unos cuantos cientos de dólares para un programa de alimentos y que, con eso, usted se debe sentir respaldada y segura…
“Me apena mucho, secretaria, pero no es la respuesta de una secretaria de Relaciones Exteriores de un país como México”.
Ruiz Massieu ni se inmutó. Y es que para la canciller –ese es de por sí el estilo de esta administración–, México no sólo no había sido indiferente a la situación que se vive en Siria, sino que había puesto de su parte: dinero, claro.
(Una “suma solidaria” aportada a través de la Cruz Roja y otra cantidad próxima a hacerse al programa Mundial de Alimentos).
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UNA BROMA DE MAL GUSTO.- Las críticas de la senadora Gabriela Cuevas seguramente habrían recaído en José Antonio Meade si hubiera continuado al frente de la Cancillería –ahora es secretario de Desarrollo Social-, pero como no era el caso, le tocó aguantarlas a la nueva titular de Relaciones Exteriores.
Van algunos de los reproches que hizo –sin el menor rubor– la del blanquiazul a la política exterior del gobierno de Enrique Peña Nieto:
–Al día de hoy, el Senado de la República no conoce ni el texto ni el contexto de lo acordado el día de ayer en Atlanta (el Acuerdo de Asociación Transpacífico). La negociación comercial más ambiciosa de este sexenio carece de la fortaleza que le hubiera dado el acompañamiento del Senado.
–Nuestras representaciones están para buscar aliados en el mundo, no para maquillar la imagen que hoy tenemos. Parece que los esfuerzos de nuestros diplomáticos son más de control de daños que de despliegue de una agenda de Estado, como si la política exterior de este gobierno tuviera como destino ser la política exterior de la adversidad o una política para tapar agujeros.
–Parece que la diplomacia de las embajadas vacías y las relaciones estratégicas abandonadas será el sello de esta administración.
–¿Por qué en tres años de gobierno el Presidente de la República no ha visitado ni una sola vez a nuestro tercer socio comercial, Canadá?
–Nos llama también la atención que sólo haya podido estar escasas 25 horas en Washington. Nuestra agenda en Estados Unidos prácticamente no existe y luego nos sorprendemos de que surjan voces xenófobas y antimexicanas.
–Hoy México tiene sólo dos mensajes para el mundo: la promoción de las reformas estructurales llevadas a cabo y abanderar la lucha contra el populismo fuera y dentro de nuestras fronteras.
–Atacar el populismo, al tiempo que se reparten millones de televisiones a los padrones de beneficiarios de ayudas sociales, pasa casi por una broma de muy mal gusto.
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GEMAS: Obsequio de la canciller Claudia Ruiz Massieu: “México ha posicionado a nuestra diplomacia a la vanguardia de los debates”.
