Con información de primera mano puedo informarle:
–Elba Esther Gordillo ya estaría en su casa.
En libertad condicional, pero no en el penal de Tepepan, en un cuartucho de tres por cuatro metros, con retrete a la vista, sin más mobiliario que un pequeñísimo escritorio y una silla.
Con sólo una ventana para ver una pared donde nace y muere el día.
Cuestión de clase.
Ella no es Joaquín El Chapo Guzmán Loera para ser tratada como don Joaquín –doña Elba en su caso–, un televisor individual, visitas conyugales cotidianas –incluidas diputadas del Partido Acción Nacional (PAN) – y revisión diaria de planes del penal de Almoloya para ver cómo iba la construcción del túnel de kilómetro y medio.
No es por nada, pero es necesario precisar la gran diferencia:
El Chapo Guzmán Loera estaba en un penal federal y ella, La Maestra, al no ser considerada de igual peligrosidad, depende de un reclusorio bajo supervisión directa del gobierno del Distrito Federal (GDF).
A falta de las grandes facilidades dadas a El Chapo Guzmán, ella invocó sus derechos de anciana –70 años– para pedir su reclusión domiciliaria.
Se la iban a dar, pero ella se equivocó.
Cometió el error de hacer declaraciones y asegurar que regresaría a pelear el liderazgo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), porque cree que fue privada de él indebidamente.
No podía permitirse agitar más al gremio magisterial.
Entonces vino la orden de retenerla.
AQUEL RETO PARA EXIGIR POSICIONES
Elba Esther Gordillo no recuperará su libertad pronto.
Sus abogados pueden hacer cuanto quieran, pero seguirán las acusaciones, los autos de formal prisión, las impugnaciones y mil acciones más con las cuales nuestro tortuoso sistema penal decide la suerte de injustos y justos.
Ojo: no se trata de defender a la señora Gordillo.
Simplemente de informar de hechos y ella sabe los antecedentes.
Sabe, por ejemplo, cuando firmó la alianza del Partido Nueva Alianza (Panal, de su propiedad en aquellos tiempos) para las votaciones de 2012 y presionó para colocar a sus incondicionales.
Su yerno Fernando González como candidato a senador por Sinaloa, su hija Mónica Arriola Gordillo también senadora por Chiapas…
Y así.
Cuando de plano Luis Videgaray no pudo negociar, hubo una reunión de Enrique Peña Nieto con sus principales colaboradores cuando un ayudante informó:
–Candidato, lo busca la señora Gordillo.
Diálogo de casi media hora y un rompimiento definitivo:
–Vamos a deshacer la alianza con el Panal.
Se deshizo y todo lo demás es sabido:
Se le detuvo cuando, proveniente de San Diego, llegó a Toluca para cenar en el Distrito Federal con un gobernador amigo suyo y preparar su viaje al día siguiente a Guadalajara para organizar el paro nacional magisterial contra la reforma educativa.
Conocida esta historia, hay cárcel para Elba Esther Gordillo por varios años más.
GANAN OPERADORES DE TRIPLE PLAY
Las cifras no mienten.
Las inversiones de los operadores del triple play –telefonía móvil, internet y televisión de paga– han provocado la disminución del poder preponderante del telecomunicaciones (América Móvil), pero falta mucho por equilibrar la competencia.
El ejemplo más reciente es Izzi, pues en menos de un año ha cimentado su estrategia de llamadas ilimitadas y mayor velocidad de banda ancha en 25 localidades y un millón de clientes.
A este hecho se agrega la proyección de Televisa de consolidarse como competidor con capacidad nacional para restarle, junto con otros operadores, un poco más de poder a Teléfonos de México (Telmex).
La ambición es mucha: dos millones de usuarios en un centenar de localidades y beneficios con más de cuatro mil 500 millones de pesos.
Esto obliga a grandes inversiones para dar cobertura, pero sobre todo compromete a los comisionados del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) a resolver por competencia y a favor de los usuarios.
Operadores y usuarios agradecerán a comisionados del Instituto de Gabriel Contreras si actúan en consecuencia.
