La opinión de los encuestadores es general:

 

-Las tendencias se cerrarán conforme se acerquen las votaciones.

 

Es un proceso constante desde 1988, cuando Carlos Salinas declaró la desaparición del “partido casi único” y Cuauhtémoc Cárdenas quedó a puntos tras una jornada sospechosa.

 

No importa los lugares.

 

Es el vaticinio inclusive para estados donde presuntamente los márgenes son mayores, para el PRI en Hidalgo y Sinaloa y el PAN en Puebla.

 

Este fenómeno contrae muchos riesgos.

 

La guerra sucia, el uso de las encuestas como instrumentos de campaña, la presión a los votantes, la injerencia de gobernantes de uno y otro signo para favorecer a sus candidatos predilectos…

 

Todo tiene carta de naturalización.

 

Se acercan, pues, las peores dos semanas para las 13 entidades: 12 para elegir gobernador y Baja California para Congreso y presidentes municipales.

 

Encuestas como estrategia de campaña

 

Desde hace decenios nos han dado agua de borrajas con los sondeos.

 

Deben ser guía para conocer evaluaciones ciudadanas y estructurar campañas con propuestas y planes de gobierno ganadores, dicen encuestadores y partidos.

 

No es así.

 

Sirven para la complacencia o intentar convencer.

 

Los dos mejores ejemplos son el priista tamaulipeco Baltazar Hinojosa y el panista veracruzano Miguel Ángel Yunes.

 

El primero rechazó la propuesta presentada del comité de Manlio Fabio Beltrones a fin de fortalecer su presencia y su nivel de conocimiento durante enero y febrero.

 

Hinojosa no aceptó contrincante interno porque, aseguraba, Tamaulipas siempre ha sido priista y llevaba una delantera de dos dígitos sobre el panista Francisco García Cabeza de Vaca.

 

Hoy su elección está en juego.

 

Miguel Ángel Yunes, mientras tanto, se aferró a su propuesta única de auditar y procesar al gobernador saliente Javier Duarte y a su antecesor Fidel Herrera, a quienes acusa de saquear al estado.

 

Ahora él y su familia están bajo sospecha.

 

Dilapidaron su ventaja con sus desplantes.

 

Fenómeno en Tlaxcala: el PRI en tercero

 

Las contiendas están cerradas.

 

En Tlaxcala podríamos ver caer al PRI con un buen candidato, Marco Antonio Mena, pero poco popular.

 

En contraste, el tricolor Enrique Serrano salió fortalecido en Chihuahua con la negativa del independiente José Luis Barraza de sumarse al panista Javier Corral.

 

En Oaxaca, el también priista Alejandro Murat negocia con grupos para amarrar su triunfo ante José Antonio Estefan, a quien respalda el gobernador Gabino Cué.

 

En Quintana Roo, el priista Mauricio Góngora ha reforzado su campaña ante el empuje de su ex correligionario Carlos Joaquín.

 

Zacatecas se cierra, aunque Alejandro Tello todavía lleva una buena delantera sobre David Monreal ante un perredismo despintado con Rafael Flores.

 

En Durango, Esteban Villegas presume entre ocho y 11 puntos ante el panista José Rosas Aispuro.

 

-Pero hace seis años teníamos 18, y estuvimos muy cerca de perder -recuerda el ex gobernador Ismael Hernández Deras.

 

Ante este escenario, se avizora un 2018 extraño: el próximo Presidente podría ganar con menos de 30% de los votos.

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