Los panistas preparan cuentas con Ricardo Anaya.

 

Anda en las nubes y no entiende.

 

Si el PAN ganó, argumentan, no fue por su buen trabajo, sino por la crisis de credibilidad de los gobiernos priistas.

 

Y sus principales victorias no fueron con cuadros azules:

 

En Veracruz, como priista, Miguel Ángel Yunes perdió la mayoría de los ayuntamientos.

 

Dígalo el ex gobernador Dante Delgado, a quien encarceló y procesó para congraciarse con el entonces presidente Ernesto Zedillo, un hombre sin mayor militancia tricolor.

 

Quintana Roo no fue obra azul, sino el arrastre del candidato de la alianza amarilla Carlos Joaquín González.

 

Y en Durango, el ex priista José Rosas Aispuro tiene historia propia.

 

La provocación a los 400 Pueblos 

 

Y mire usted las cosas.

 

Nadie, ni la autoridad veracruzana ni la federal se han fijado en el proceder de Ricardo Anaya en Veracruz, cuando supuestamente fue agredido por integrantes del Movimiento de los 400 Pueblos.

 

El panismo difundió imágenes de personas cuando lanzaban piedras a Anaya, a Miguel Ángel Yunes y al cerebro panista Santiago Creel.

 

Sus correligionarios les pidieron no acercarse a los manifestantes, a cuyo dirigente, César del Ángel, el ahora candidato triunfante persiguió y con el cual tiene cuentas pendientes.

 

-¡Salte por atrás! (del Congreso del estado) –le recomendaron.

 

Pero Yunes se envolvió en el manto de “para eso soy gobernador electo”, y los panistas provocaron y vino el conflicto.

 

Los panistas le llevan a Anaya un inventario.

 

Esperemos.

 

Secuestro que enojó a Domínguez 

 

Francisco Bueno Ayup ha enviado una carta de aclaración.

 

Operador político en la campaña de Durango por el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, denuncia secuestro y violación de sus derechos.

 

Por esa razón Domínguez amenazó a su colega de Durango, el priista Jorge Herrera, con el mexicanísimo “¡te voy a partir la madre!”.

 

Dice Bueno Ayup:

 

“El 29 de mayo pasado, en un desayuno con mis colaboradores en la ciudad de Torreón llegó un grupo de encapuchados a bordo de al menos tres camionetas, un grupo de seis personas, se internó al restaurante en el que estábamos y me pidió salir; textualmente me dijeron ‘o te sales o te sacamos’…

 

“Decidí salir del restaurante y acompañar a estos individuos con el pensamiento de que sería ejecutado.

 

“Me metieron a una de las camionetas, me pusieron un arma en las costillas, me cubrieron la cabeza con una capucha y me trasladaron a un helipuerto. Me subieron a un helicóptero donde empezó un interrogatorio acerca de la estrategia y estadística de la campaña que se llevaba a cabo en Durango. En dicho trayecto no fui informado acerca de quién me estaba deteniendo ni a dónde me trasladaban.

 

“Llegamos al aeropuerto de Durango, me subieron a un jet privado y fui trasladado a la ciudad de Hermosillo…

 

“Llegando a Hermosillo fui notificado de que estaba detenido por una orden de aprehensión por un delito distinto al que mencionas en tu columna y debo decirlo, un delito menor para el que aplica fianza…”.