La pelea política no terminó con las elecciones de junio.

 

Estamos por verlo:

 

Fue el punto de partida de un capítulo más virulento, sin duda, devastador para la administración de Enrique Peña Nieto, su partido y varios gobernadores salientes, mayoritariamente priistas.

 

Es la estrategia, hasta hoy exitosa, elaborada por el panista Ricardo Anaya para desprestigiar al PRI y preparar el asalto al gobierno federal para 2018.

 

A los datos:

 

Desde los escándalos por adquisiciones sospechosas de familiares y connotados miembros del gabinete, operaciones hasta hoy sin explicación y de las cuales no han podido sacudirse, se generó una imagen de corrupción.

 

Ahí nació la estrategia.

 

Sin mayores ofertas de gobierno, los candidatos panistas o en alianza con el PRD explotaron más ese desprestigio durante sus campañas.

 

Ahora viene la segunda parte.

 

¿Cuánto se robaron y desviaron?

 

El país está para el escándalo.

 

¿Qué dirá la gente cuando los nuevos gobernadores –Carlos Joaquín en Quintana Roo, Miguel Ángel Yunes en Veracruz, Javier Corral en Chihuahua, José Rosas Aispuro en Durango…– sumen fraudes y desvíos?

 

Cientos de millones en un lado, 23 mil en otro, endeudamientos al vapor, obras no realizadas, contratos fantasma…

 

Las cuentas las hacen los estrategas de Ricardo Anaya en el PAN con los reportes de los gobernadores electos y con el respaldo de las actas de transición.

 

Algunos cálculos iniciales hablan de cien mil millones de pesos; otros, de más en los estados ganados por Acción Nacional.

 

Podrán inflar las cifras para impactar, pero cumplirán de inicio con el propósito de generar mayor rechazo social al adversario tricolor rumbo a las elecciones de 2017 y las presidenciales.

 

Pasará el tiempo, tal vez incumplan –o sean contados y por montos insignificantes– con los encarcelamientos y juicios ejemplares prometidos, pero cuando se den las resoluciones o exoneraciones, todo estará diluido en la memoria colectiva.

 

En fin, como anotamos arriba, guerra política con Los Pinos como premio.

 

El PRI: Ochoa, trabajo de calle

 

- Al asombro y rechazo originales, ha seguido la disciplina.

 

La estructura oficial opera con los integrantes del Consejo Político Nacional del PRI para asegurar los votos necesarios en ese organismo y ungir a Enrique Ochoa como su presidente.

 

Su tarea no será simple, advirtió la presidenta interina, Carolina Monroy, quien regresará a la Secretaría General con mayor peso del tenido con Manlio Fabio Beltrones:

 

-Los resultados del 5 de junio pasado son mandato ciudadano para retomar demandas de la militancia, intensificar el trabajo en la calle y fortalecer la labor político-partidista.

 

- En días, si no en horas, deberá quedar solucionado el diferendo entre la capital y la federación por las nuevas políticas en materia ambiental.

 

La estandarización y normalización de los verificentros es el primer paso, como ha prometido Miguel Mancera, y tanto en las negociaciones como en la instrumentación participa su operador de 24 horas, Luis Serna.