Tras varios años de realizar el trabajo sexual, la joven dijo que mediante estos canales de comunicación ella es dueña de su tiempo.
Miguel Martínez Corona |

En plena era digital, el trabajo sexual se transformó y se promociona a través de redes sociales, donde la cartera de clientes se encuentra a solo un clic de distancia, aseguró Randy quien se gana la vida de esta forma.

Randy no precisó cuando comenzó a desempeñar el trabajo sexual, pero aseguró que lleva algunos años haciéndolo mediante las redes sociales, donde gracias al algoritmo, logró conectar con otras colegas que compartían la inquietud de organizarse colectivamente.

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“Comencé a ver cómo en sus perfiles ofrecían sus servicios y a partir de eso me acerqué, tenían ansias de organizarse y así fue que creamos la Alianza Mexicana de Trabajadoras Sexuales (Amets)”, recordó en entrevista.

La joven quien acudió a una reunión con otras compañeras para manifestar por que el Gobierno capitalino no contempla programas o apoyos para el trabajo sexual, explicó que este oficio le da acceso a una libertad de su tiempo, lo cual le permite estudiar.

'El trabajo sexual es el arte de la seducción'

“Este trabajo es el arte de la seducción y es algo en lo que siempre me he sentido buena. El 80 por ciento de las personas que contratan no solo buscando sexo, son personas que quieren apapacho y escucha”, afirmó.

Randy, como es conocida entre sus clientes y amigas, aseguró que ella, mediante esta modalidad de las redes sociales, puede manejar su tiempo para realizar otras cosas como estudiar y ejercitarse, ya que en esta labor es importante hacerlo.

Mencionó que en la inmensidad de la web, lejos de las calles, inicia el contacto con sus clientes para acordar un punto de encuentro, donde llega con mucha cautela para no tener problemas o alguna sorpresa negativa.

Sus protocolos de seguridad, explicó, han cambiado a lo largo de estos años, con filtros como identificación y una foto para verificar que la persona que verá es la misma que le está contratando.

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“No estoy expuesta a la intemperie… y no estoy siendo acosada ni amedrentada por la gente que pasa. Pero llegando al hotel estamos expuestas a los mismos riesgos que cualquier compañera”, reconoció.

Reiteró que su oficio le da acceso a la libertad de su tiempo, lo que le permite estudiar por su cuenta. “Tener un empleo no me abastecía para ser estudiante y tener una vivienda digna. Incluso teniendo un segundo trabajo que aún mantengo; fue así que desde los 20 años comencé a ejercer el trabajo sexual, a través de redes y nunca en las calles”.

“El trabajo sexual es algo que nunca me generó ningún tipo de tabú ni miedo, creo por la curiosidad genuina que siempre he tenido hacia la sexualidad ahora lo hago sin ningún problema”, puntualizó.

Reportero de la sección CDMX en el diario 24 HORAS. Apasionado del periodismo y las buenas historias. Egresado de Comunicación de la FES Acatlán, con experiencia en agencia, diarios y sitios web.