Héctor Zagal
Foto:Especial

(profesor de la facultad de filosofía de la Universidad Panamericana)

No es necesario profesar ninguna religión para reconocer un milagro de Semana Santa: la Ciudad de México se vacía. Mientras media ciudad huye a la playa, al pueblo o al balneario, los que nos quedamos disfrutamos la experiencia mística de manejar sin tráfico. No sé si eso garantice la salvación eterna, pero al menos mejora notablemente el humor.

Luego, claro, conviene recordar que la Semana Santa no nació para ordenar la circulación en la CDMX. Su origen está en el corazón del calendario cristiano. Es la semana que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén, su pasión, su muerte y, para los creyentes, su resurrección.

Aunque ya desde la antigüedad cristiana se distinguían con especial solemnidad el Viernes Santo, como día de ayuno, penitencia y duelo, y luego la vigilia que desembocaba en la celebración de la Pascua, la Semana Santa que comienza con el Domingo de Ramos y concluye con el Triduo Pascual es producto de siglos de reconfiguraciones.

En la tradición hispánica (y, por extensión, en buena parte de América Latina) la semana fue llenándose de procesiones, pasos, viacrucis e imágenes vestidas. Incluso quienes ya no pisan una iglesia saben identificar, por reflejo cultural, el peso simbólico del Viernes Santo o la gravedad del silencio del sábado.

México, por supuesto, también hizo lo suyo. La Semana Santa aquí se mezcló con costumbres populares, con la vida comunitaria, con el comercio ambulante, con la gastronomía, con los mercados de palma, con las representaciones de la Pasión y, en tiempos más modernos, con la industria vacacional.

Así que sí: agradezcamos que en estos días la Ciudad de México se vuelva más respirable y más transitable. Pero sin olvidar que la Semana Santa, antes de ser puente, fue una forma de volver a contar, año con año, la historia central del cristianismo. Que hoy también sirva para llegar más rápido a Coyoacán ya es, digamos, un añadido providencial.

Profesor de la Facultad de Filosofía en la Universidad Panamericana