Aunque a muchos no les guste, el que termina debe ser reconocido como el año Trump o año de Trump: comenzó con la incertidumbre de su toma de posesión después de las polémicas elecciones y termina marcando el ritmo geopolítico del planeta.

Pero lo anterior no quiere decir que haya sido un año para beneficio internacional, sino más bien que el presidente de Estados Unidos es el único que mantuvo una capacidad de iniciativa en todos los rincones del mundo, aunque en ninguna parte haya solucionado algún problema en beneficio de alguna parte de la sociedad.

En este sentido, Trump deja puros hilos sueltos, irregularidades mayores en todo el mundo y guerras persistentes. Y ha generado la certeza de que nunca trató realmente de un intento por resolver algún problema concreto, sino -como quedó claro en su Estrategia de Seguridad Nacional 2025- sólo para mantener vigente el ritmo planetario para favorecer el american way of life o modo de vida americano.

Varios temas centrales fueron abordados por Trump como un toro embistiendo a diestra y siniestra: en Ucrania no ha podido quitarle la iniciativa al presidente Putin y en Venezuela solo ha empujado a agresiones aisladas que no pueden hasta ahora tumbar a Maduro.

El primer año político del segundo período de Trump terminó la semana pasada con un discurso a nivel nacional que sólo pareció reclamar una disminución en los niveles de aprobación popular en las encuestas y por ello el uso del yo-yo-yo al explicar los problemas nacionales y mundiales.

El problema del ejercicio del poder de Trump radica en que no busca la solución de los problemas, sino sólo la imposición de decisiones que le beneficien políticamente.

En este sentido, el primer año del segundo período de Trump culmina con una conclusión que cada uno debe tomar en el sentido de sus propias estimaciones: para bien o para mal, EU y el planeta están metidos en tensiones que sólo permiten augurar mayores problemas.

 

Zona Zero

  • El reciente fin de semana, Estados Unidos dejó entrever que Omar García Harfuch representa la ventanilla única en México para la comunidad americana de servicios de inteligencia y seguridad nacional, a pesar de que de manera institucional tenga relaciones con muchas otras oficinas aquí. A México le ayuda esa ventanilla única, aunque coloca a la secretaría mexicana de Seguridad Ciudadana con altas expectativas de Washington.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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