El discurso político del presidente Trump para presentarse como el hombre fuerte en Venezuela y anunciar con la mano en la cintura que el petróleo venezolano es de Estados Unidos rebasó por la derecha al posicionamiento doctrinario de James Monroe en 1823 y se colocó más bien como el mongol Gengis Kan (1662-1227) de América, conocido como El emperador de Todos los Hombres y fundador del imperio más importante de la historia.

Fortalecido por sus propias victorias, Trump ya anunció que va tras Groenlandia, sigue pensando en Canadá como el estado 51 de la Unión Americana, no deja de amenazar con invadir México para borrar de la faz de la tierra a los cárteles del narcotráfico, le mandó el mensaje al colombiano Petro de que es el siguiente en la lista y dicen en el lenguaje popular que se está relamiendo los bigotes para apoderarse de Brasil.

A Europa la tiene avasallada, sometida, atemorizada, África es el jardín de al lado de Estados Unidos y sólo se va a entender con los señores feudales del este comunista: Rusia y China.

En los hechos, estamos asistiendo a una versión 2.0 de la Conferencia de Yalta de febrero de 1945, que se repartió el mundo entre tres países: Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña, pero los ingleses salieron muy lastimados de las batallas de la Segunda Guerra Mundial y paulatinamente se apagaron como imperio, y el planeta quedó repartido entre EU y la URSS.

Se puede percibir con claridad que el sueño de Trump es el de crear los Estados Unidos de todo el continente americano, con las naciones existentes sometidas a un modelo de Confederación controlada por la Casa Blanca desde Washington, y poner y quitar gobernantes a gusto de los intereses americanos.

El comportamiento de Trump en Venezuela fue el de un Gengis Kan: puso presidenta interina, se apropió del petróleo y trasladó el gobierno del Palacio de Miraflores a la Casa Blanca.

 

Zona Zero

  • Muy reveladores los datos de la disminución de los homicidios dolosos, pero sin llevar la contraria hay que destacar que la gran violencia derivada de la lucha por el poder entre cárteles del narcotráfico es el principal problema que sigue pintando de sangre las principales ciudades de la República. Y que hay una criminalidad muy consistente en el problema de los desaparecidos, las extorsiones, los cobros de piso y las cifras de empleo criminal que destacó con torpeza la vocera de Morena, Adriana Marín.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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