En su evaluación de amenazas de las drogas de 2015, la DEA registró con claridad, por primera vez, la actividad delictiva del Cártel Jalisco Nueva Generación dentro de Estados Unidos y comenzó a dejar pistas de que esa organización venía descollando como un grupo peligroso al que había que seguirle la pista.

En sus reportes sucesivos anuales posteriores, la idea fue dándole mayor importancia al papel que jugaba en el contrabando de droga por parte de ese cártel de las cuatro letras –CJNG– hasta colocarlo como el más importante después del Cártel de Sinaloa de El Chapo Guzmán que producía industrialmente drogas químicas y las contrabandeaba a territorio estadounidense.

En la evaluación de la DEA de 2025, el cártel de las cuatro letras controlaba todo el centro de México, el sureste y Chihuahua y Baja California, y en todos los demás tenía presencia activa.

Textualmente, la DEA reconocía: “el CJNG es una de las más significativas amenazas para la salud pública, la seguridad pública y la seguridad nacional de Estados Unidos. El cártel mantiene laboratorios clandestinos (de drogas) en México para manufacturar drogas ilícitas y luego utilizan sus vastas redes de distribución y transporte de drogas hacia EU. El cártel mantiene asociados, redes y filiales operando en casi los 50 estados de la Unión americana”.

En este contexto deben leerse las operaciones de seguridad de las últimas semanas de la DEA contra el cártel de las cuatro letras, pero con diez años de ventaja que le dieron al grupo delictivo para que se fortaleciera dentro de Estados Unidos porque la Casa Blanca apenas recientemente con Donald Trump ha comenzado a mirar con ojos muy críticos a la estructura criminal de nueve cárteles mexicanos que durante los últimos diez a 15 años operaron sin restricciones ni obstáculos para recibir droga de contrabando, distribuirla en los 50 Estados Americanos, venderla en las calles y lavar los recursos económicos.

 

Zona Zero

  • La captura y entrega de los principales capos del Cártel de Sinaloa a Estados Unidos encontró que este grupo delictivo del Chapo no estaba preparado para la confrontación con las autoridades mexicanas ni americanas. En cambio, el cártel de las cuatro letras que proviene del grupo criminal de Los Zetas tiene armas, personal y sobre todo disponibilidad para resistir con violencia los ataques de las fuerzas mexicanas de seguridad y sus dirigentes no terminarán como los de Sinaloa.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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