Una cosa es que a México le vaya a afectar la solución autoritaria que está pensando el presidente Donald Trump contra Cuba y otra cosa que México esté proponiéndose como mediador entre La Habana y Washington, pero con evidencias de que el Gobierno del general Raúl Castro Ruz-Miguel Díaz-Canel no quiere variar ni un milímetro el régimen constitucional marxista-leninista.
Sin el apoyo real de Rusia y con declaraciones formales de China, el Gobierno de La Habana no tiene más que de dos sopas: o la toma o la derrama, pero perdiendo la gran oportunidad histórica de realizar una reforma de distensión dictatorial -que es un grado mayor al autoritarismo- que pueda mantener las bases sustanciales del régimen comunista.
Los que dudan, más vale que vayan creyendo que Cuba se va a mover en el grito castrista: de: “¡Patria o muerte, venceremos!”
México tiene muy poco para mediar, porque una mediación implica dos voluntades de cambio y no dos necedades inflexibles. A la tozudez de Castro corresponde con la misma intensidad y en sentido contrario la tozudez de Trump.
Antes de que México pueda realizar alguna labor de mediación, necesita que el régimen de La Habana avance en pasos muy concretos: liberación de presos políticos, libertades para protestas, actividades económicas privadas, aceptación de organismos de derechos humanos y disminución del régimen político basado en el de espionaje y la delación inclusive hasta familiar.
Del lado de Trump se observa una acusada unidireccionalidad, pero habrá que reconocer que como gatillo fácil hasta ahora la Casa Blanca no ha dado la orden de invadir Cuba o de secuestrar a Raúl Castro como hombre fuerte del Gobierno militar de Cuba.
Para poder mediar, México necesita que Cuba coopere con una distensión autoritaria inmediata. O mejor que Palacio Nacional ni se meta.
Zona Zero
- El libro de la entrevista del periodista Jorge Fernández Menéndez con Julio Scherer Ibarra, como exconsejero jurídico del Gobierno del presidente López Obrador, es clave para entender la dimensión de la estructura delictiva del huachicol fiscal que está creciendo en cuanto a desprestigio del Gobierno anterior. Es cierto que el libro se agota en declaraciones y no presenta pruebas, pero el contexto de irregularidades sobre el tema del huachicol político está creciendo exponencialmente.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
