La reciente Miss México, Fátima Bosch, que fue electa Miss Universo 2025, está siendo víctima de un conflicto político y de seguridad: el codueño de la empresa de Miss Universo estaba desde hace tiempo investigado por narcotráfico, lavado de dinero y huachicol, y el asunto estalló en un escándalo mundial por presuntas irregularidades en la compra de votos para seleccionar a la galardonada.
El problema con la elección de Miss Universo quedó contaminado por el mal mayor: las pruebas de presuntas irregularidades de Raúl Rocha Cantú, y de paso salpicaron a Pemex por contratismo y felicitaciones utilizando el logotipo oficial de una empresa que requería hacerse a un lado de las frivolidades de las misses.
La crisis que contaminó la elección de Miss Universo pudiera estar también detrás del conflicto en la titularidad de la Fiscalía General de la República de México e inclusive pudiera haber apresurado una decisión que se estaba madurando con tranquilidad y sin conflictos para relevar al fiscal Alejandro Gertz Manero, un abogado y político que entró a lo alto del sector público con Fox y quedó encaminado con López Obrador, porque el expediente judicial de Rocha Cantú le fue filtrado al periodista Carlos Loret de Mola y generó el escándalo internacional.
Lo malo de todo este asunto es que a Fátima Bosch le tocará pagar los platos rotos: si se queda con la corona, arrastrará debates y conflictos durante todo su año de reinado; y si renuncia a la tiara de la mujer más hermosa del mundo en 2025, habrá de pasar a la historia como una Miss Universo votada entre escándalos de corrupción en la estructura de la empresa y casos judiciales que apenas se conocen en la superficie porque presuntamente Rocha Cantú se habría convertido en testigo protegido para eludir la cárcel.
Fátima Bosch --sin deberla ni temerla-- estaría pasando la historia como Miss Bala 2025, el personaje cinematográfico que sintetiza un concurso de belleza con el crimen organizado.
Zona Zero
- Las recientes informaciones de agresiones contra militares y miembros de la Guardia Nacional deben prender los focos rojos de que estarían formando parte de una guerra de los cárteles del narcotráfico. Era lógico: las organizaciones delictivas no se iban a quedar con los brazos cruzados porque prácticamente en toda la República tienen intereses multimillonarios y posiciones armadas que no será fácil desactivar.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
