Las argumentaciones de Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán, para conseguir trato privilegiado en las cárceles de Estados Unidos pueden ser la punta del iceberg de lo que está ocurriendo en el fondo de la disputa entre cárteles de narcotráfico, entre estos grupos y el Estado mexicano y en la política de seguridad exterior de la Casa Blanca que podría dar otro zarpazo en estos días con la invasión a Venezuela para arrestar al presidente Nicolás Maduro.

Varios analistas muy precisos han demostrado que la argumentación de Guzmán López tiene más hoyos que un queso gruyere, pero con indicios de que las autoridades mexicanas no parecen estar dispuestas a aclarar las contradicciones y mentiras porque tendría que reconocerse la complicidad --en el caso concreto de El Mayo Zambada-- de funcionarios actuales del Gobierno de Sinaloa.

La mentira más obvia de Guzmán López es la que ya se ha subrayado en otros espacios: dice que de mutuo propio tomó la decisión de engañar a su padrino de bautizo Ismael El Mayo Zambada para citarlo en un lugar donde fue dominado, esposado y subido a una avioneta para entregarlo a autoridades estadounidenses que los estaban esperando en un aeropuerto especial.

Efectivamente, El Mayo Zambada fue secuestrado por un narco mexicano pero en connivencia con las autoridades de seguridad de Estados Unidos. No se repite el caso del médico Álvarez Machaín que fue secuestrado en México por un grupo de la DEA y llevado a Estados Unidos para ser acusado de cómplice de la tortura del agente antinarcóticos Enrique Camarena Salazar.

Pero, aún si los operadores del secuestro de El Mayo fuera un mexicano, sí hubo un acuerdo de seguridad con las autoridades estadounidenses y ahí es donde el Gobierno mexicano debiera aplicarse con energía porque de no hacerlo estaría avalando el uso de este mecanismo de secuestros a trasmano no solo contra narcos, sino potencialmente contra políticos.

Pero parece ser que México cancelará el expediente del secuestro de El Mayo.

 

Zona Zero

  • Por alguna razón hasta ahora desconocida, el presidente Trump --cuando menos hasta hoy-- no ha tomado la decisión de entrar a Venezuela con fuerzas militares y secuestrar al presidente Nicolás Maduro, y las primeras versiones no oficiales señalan que es una decisión que le causaría demasiados estragos a la política exterior estadounidense sobre todo en la bancada demócrata del capitolio. Así que, cómo están las cosas, Maduro podría salvarse.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

[email protected]

www.seguridadydefensa.mx

@carlosramirezh