La celebración simbólica de 250 años de existencia de Estados Unidos -una bicoca frente a naciones con presencia milenaria- tiene contextos simbólicos:
-El repudio de la mitad de EU a los estilos atrabancados del presidente Donald Trump y muchas de sus acciones que han causado pena ajena.
-La consolidación de Estados Unidos nuevamente como el eje alrededor del cual se está moviendo el planeta, cuando en el gobierno de Joseph Biden ya casi nadie lo respetaba.
Trump no inventó a Estados Unidos como el imperio, lo comenzó a reconstruir. Trump tampoco se sacó de la manga regresar a la grandeza que construyó de finales de la Primera Guerra Mundial al desmoronamiento de la Unión Soviética en 1989-1991.
Menos aún Trump fue el creador de las doctrinas del renacimiento imperial de EU: la Doctrina del Destino Manifiesto a través de la cual supuestamente la Divina Providencia designó a EU desde 1630 para que el planeta girara a su alrededor.
Tampoco Trump fue el genio que diseñó la Doctrina Monroe que funciona desde 1823 y a través de la cual se le escrituró a Estados Unidos el dominio absoluto del continente americano.
En esos términos, y de manera paradójica que provocará insatisfacciones a muchos, Trump está salvando a Estados Unidos como el imperio hegemónico del mundo y está dictando las nuevas reglas económicas, geopolíticas y de seguridad nacional del planeta.
Todo lo que está haciendo Trump alrededor de la ceremonia de 250 años de EU busca que el mundo se mueva en torno al objetivo primordial estadounidense: el american way of life o modo de vida americano para que todo el planeta satisfaga el bienestar del 10 por ciento de los estadounidenses beneficiarios del confort.
Pero Trump está probando que nadie es profeta en su tierra.
Zona Zero
- No cabe duda de que las autoridades de seguridad de Estados Unidos se están moviendo en modo Trump. Justo cuando México sigue negando la narcopolítica, el FBI obsequió a un museo para ser exhibido el avión en el cual ese organismo de seguridad secuestró a Ismael El Mayo Zambada en junio de 2024. Y en México nadie se quiere echar el tiro de hacer cumplir con rigor nacionalista las leyes que le permiten al gobierno mexicano castigar a los nacionales que participan en secuestros de seguridad para beneficio de otro país. El tema del avión sólo puede tener una referencia: ya ni la burla perdonan.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
