En el impasse en que se encuentra Venezuela, aquí presentamos una alegoría de fin de año:

Fortalecido por el control del poder real, el presidente Nicolás Maduro tomó una decisión estratégica: coordinar un golpe de Estado en Estados Unidos para terminar de una vez por todas con los amagos de la Casa Blanca.

La estrategia fue revelada por algunas fuentes de seguridad locales: Maduro ordenó a su modesta, pero al final de cuentas existente Marina de Guerra, colocar barcos artillados en las dos costas de EU, luego comenzó un discurso que acusaba al presidente Trump de ser el responsable del narcotráfico en el mundo, porque se había dedicado a proteger a sus adictos que necesitaban la droga que se sembraba y se producía en otros países, pero que esa demanda era la fuerza que fortalecía a los cárteles del narcotráfico para operar con impunidad.

Desde Venezuela, Maduro comenzó a endurecer su discurso en contra de Trump, sobre todo porque apuntaba a lograr su renuncia o expulsión de la Casa Blanca, y por las circunstancias de todos conocidas, este discurso prendió en la comunidad internacional que estaba ya harta de los comportamientos de Trump como el nuevo sheriff en el pueblo.

Rusia y China -que nada tenían que perder- le inyectaron ánimos a Maduro y algunos suponen que también bastante dinero y, sobre todo, la entrega de armas de alta destrucción, sin llegar todavía al entrena de misiles con cabezas nucleares, pero los misiles destructivos de alguna manera podrían intimidar a Estados Unidos, aunque un poco menos a los soviéticos en 1962 en Cuba ya sólo 90 millas de Florida.

Ahí se encuentra Maduro, construyendo su liderazgo con la amenaza de que va a atacar militarmente a Estados Unidos y expulsar a Trump de la Casa Blanca, pero algunos malandrines dicen que se trata de un amago que estaría obligando a Trump a tomar la decisión que parece ser que no quiere tomar: la invasión militar de Venezuela y el arresto extrajudicial de Maduro para llevarlo a cárceles americanas.

Esta es una ficción que muchos quisieran ver realidad, pero que habla desde el tercer mundo cómo se ve el poder amenazante de EU que puede invadir un país y secuestrar a sus presidentes y hacerlo con la mano en la cintura.

 

Zona Zero

  • El proceso de renovación en la Fiscalía General de la República será una pérdida de tiempo. Las reglas son tardadas y sólo complican el procedimiento, porque la decisión ya quedó clara y no se va a modificar: Ernestina Godoy ya es la fiscala interina y será la permanente, y todo lo demás servirá para muy poco.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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