El abuso en modo de bullying del presidente Donald Trump contra México se parece al de aquellos estudiantes de escuelas de Estados Unidos que arrinconan en los pasillos escolares a otros estudiantes débiles y les quitan su dinero y su almuerzo.

Si el golpeteo de Trump contra México el pasado fin de semana no era inusual, en realidad sí superó las expectativas y sobre la marcha requería de una respuesta diríase que hasta institucional y burocrática de Palacio Nacional o de la Cancillería de la Alameda.

Se entiende que la presidenta Sheinbaum Pardo haya querido ganar tiempo trasladando algún posicionamiento hasta hoy lunes y que de alguna manera la frase de “cabeza fría” pudiera registrarse con derechos de autor en el diccionario de la Real Academia Española como sinónimo de “te espero a la salida”.

Pero de manera institucional, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México tiene no sólo capacidad sino responsabilidad en llenar los huecos en las relaciones institucionales entre los países, aunque al canciller Juan Ramón de la Fuente Ramírez no se le vio ni siquiera alguna foto con algún gesto que pudiera considerarse un débil posicionamiento.

El presidente Trump, por lo demás, cometió un error de cálculo que le puede cambiar los parámetros en México: se adjudicó el ataque contra el Cártel Jalisco y la baja del “señor Mencho” cuando fue un operativo del Ejército mexicano en una de sus más importantes incursiones de seguridad pública en modo de seguridad Interior y de seguridad nacional.

Lo que venga a partir de hoy tendría que ser desde una posición política y geopolítica de arrinconamiento porque no hubo una respuesta inmediata a la severísima acusación de que México es el “epicentro de la violencia”, como tampoco se ha respondido a los señalamientos de Trump de que México es un narcoestado.

Como dicen los niños, lo que digas después es rencor.

 

Zona Zero

  • Mucha y muy buena atención se le ha dado al tema de la seguridad pública en materia de narcotráfico y de terrorismo geopolítico durante el desarrollo del campeonato mundial de futbol 2026, pero poco se ha visto en lo público sobre negociaciones para desactivar las advertencias a tiempo de grupos sociales y políticos que van a paralizar la ciudad los días que haya juegos en la capital de la República. Si de por sí hay una incapacidad del Gobierno capitalino para enfrentar los embotellamientos normales, los que vendrían como protesta convertirán las calles de la ciudad en el estacionamiento más grande del mundo.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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