Por alguna extraña razón mediática, la Estrategia de Defensa Nacional 2026 de la Casa Blanca comenzó a circular el viernes, pero en medio de un sonoro silencio oxímoronico. El contenido de ese documento se puede resumir en el anuncio formal de la restauración del imperio económico, militar, nuclear y geopolítico de Estados Unidos en el mundo.

Su Estrategia constituye el eje rector del funcionamiento del Departamento de Guerra de la Casa Blanca, que había funcionado con el nombre pacificador de Departamento de Defensa. Pero ahora se trata de que el Pentágono como centro motor del militarismo de Estados Unidos pasará a la ofensiva no sólo para contener sobre todo a Rusia y a China, sino básicamente para regresar al redil estadounidense a países que suelen autodenominarse independientes y soberanos, pero que dependen del paraguas militar y de seguridad nacional de Washington.

La Estrategia de Defensa, la Estrategia de Seguridad Nacional y la Agenda Estratégica del Departamento de Estado circularon en las últimas semanas para definir el paso activo del presidente Trump a un dinamismo internacional que todos han visto con sus discursos tronantes y sus amenazas arancelarias para que reconozcan nuevamente la centralidad imperial de EU.

El hilo conductor de estas tres iniciativas de seguridad y defensa de EU se define en la reactivación de la Doctrina Monroe de 1823 que sirvió para que la Casa Blanca marcara a todo el continente americano como propiedad geopolítica de Washington, pero ahora el presidente Trump la ha extendido a todo el hemisferio occidental que sería el planeta Tierra con excepción de Rusia y China.

El nuevo documento de Defensa Nacional es muy claro: Estados Unidos pasa a una situación de guerra activa o amenazante para imponer sus criterios de seguridad en el mundo y está preparando ya a su Ejército y una revalidación de la llamada doctrina Donroe mundial.

 

Zona Zero

  • México parece estar caminando en la orillita del precipicio estadounidense para mantener vivos sus criterios de soberanía nacional frente a la intensidad de la presencia de organismos de seguridad de EU en operativos conjuntos dentro de México. No se trata de que Trump haya cumplido la invasión militar a México, pero los últimos arrestos y entregas a EU de capos disfrazados de “generadores de violencia” se han dado en función de las prioridades estadounidenses.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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