Sí, tráfico, pero la clave es consumo
Sí, tráfico, pero la clave es consumo

El presidente Donald Trump ha sido otra vez víctima de sí mismo: el cuarto intento de atentado personal se contextualiza en su política bélica de expansionismo militar en el planeta y representa el regreso de la violencia del siglo XIX que aplicó sin controles legales el gobierno de EU para conquistar el territorio de lo que hoy es esa nación, asesinando indios, colgando disidentes e inventándole guerras a México para quitarle la mitad de sus tierras.

Los actos individuales de violencia en Estados Unidos pueden ser calificados de locura o de terrorismo, pero el verdadero o análisis sociológico tienes que reconocer que son expresiones de la violencia institucional de Estado.

Un presidente de EU genera estados de ánimo mentales violentos cuando, por ejemplo, amenaza en dos ocasiones en borrar de la faz de la tierra a la civilización iraní, y hay que anotar que no se refería a los radicales musulmanes, o a los extremistas de la teocracia de los Ayatolás o a los grupos terroristas árabes que siguen pululando desde los setenta del siglo pasado.

Trump habló de desaparecer una civilización que hoy representa más de 90 millones de personas, porque hay que subrayar que el presidente de EU dijo claramente que iba a borrar a la “civilización iraní” milenaria que desde luego tiene más años de existencia y de cultura que los escasos 250 años de existencia de lo que hoy es Estados Unidos.

No faltarán las versiones de que se cosecha lo que se siembra o quien siembra vientos recogerá tempestades. Se trata de la sencilla tercera ley física de Newton de que a una acción corresponde una reacción con la misma fuerza y en sentido contrario.

Si el presidente de EU está bombardeando impunemente a un país por la suposición de que tiene o quiere bombas nucleares, entonces internamente se explicaría que cualquier ciudadano pueda tomar las armas legales o permitidas para también hacerse justicia por sí mismo.

La violencia terrorista interna es correlativa a la violencia institucional también interna.

Zona Zero

  • El incidente en las afueras de la cena de corresponsales con el presidente Trump no debe distraer la atención del principal problema pendiente en México: la participación de la CIA con el Gobierno de Chihuahua para lograr el desmantelamiento de uno de los más importantes laboratorios de producción de droga en esa entidad. Ya lo había advertido Trump: si México no quiere destruir narcolaboratorios, Washington sí lo hará.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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@carlosramirezh