La opinión pública estadounidense y mundial entró en zona de tensión este miércoles, cuando la Casa Blanca anunció un discurso del presidente Donald Trump hacia las 21:00 horas local, porque se esperaba el anuncio de la invasión militar a Venezuela.
Pero Trump dedicó toda su intervención en cadena nacional a uno de los discursos de auto exaltación que deben pasar a la historia, pero hay que partir de lo que se dice en México de situaciones similares: “Elogio en boca propia es vituperio”.
Al margen del debate sobre su presentación como la salvación del mundo, el caso de Venezuela pareció ya haber entrado en una zona de estancamiento: EU tiene rodeado a Venezuela por aire, mar y tierra, pero no ha tomado la decisión final de entrar con marines para arrestar al presidente Nicolás Maduro.
Y es que las cosas, como todo lo que ocurre en lo que involucra a Trump, son enredadas por el propio político estadounidense. Después de amenazar la casi inminente invasión, una llamada del presidente ruso Putin a Maduro frenó las intenciones americanas.
Así que pudiera decirse que de algún momento a otro se daría el manotazo final y la intervención militar con tropas de EU a Venezuela o seguirá el larguísimo camino de más sanciones, más amenazas y más incertidumbres.
La oportunidad que se abrió con el Premio Nobel de la Paz a la activista María Corina Machado también se estancó a la espera en las próximas horas para saber si regresa clandestinamente a Venezuela o se confirma la versión de algunos analistas de que Maduro facilitó su salida a condición de obstaculizar su regreso y no es lo mismo luchar por tumbar al presidente dentro de Venezuela que desde Estados Unidos.
El problema es que se ve desde fuera es que no se reduce solo a quitar a Maduro, sino que la estructura de sistema/régimen/Estado/Constitución de Venezuela es absolutamente populista, al grado de que el cargo del Ejecutivo es el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y Trump y Corina no aceptarían que el sustituto mantuviera el bolivarismo en el cargo.
Zona Zero
- Muy complicado el enredo del caso del empresario y socio de Miss Universo, Raúl Rocha, porque un día lo persiguen por huachicoleo, al otro lo exoneran y al tercero lo vuelven a perseguir. El fiscal Gertz Manero lo protegió y ahora la nueva fiscala (con a) reabre el caso judicial. Todo indica que la Miss Universo mexicana, Fátima Bosch, tendrá que entregar la corona por el cochinero en su elección.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
