Cuando se acumulaban los indicios de una negociación en la estratosfera del poder geopolítico entre Donald Trump y Vladimir Putin para intercambiar Ucrania por Venezuela, el presidente ruso nuevamente salió a demostrar que le tiene tomada la medida al mandatario estadounidense y en una declaración muy concreta revalidó el apoyo del bloque de Rusia al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y encareció la invasión.
Estos últimos movimientos de ajedrez internacional ocurrieron en el contexto de la entrega del Premio Nobel de la Paz a la disidente venezolana, María Corina Machado, pero, sobre todo, en el escenario en que la premiada había dejado muy claro que la invasión militar de EU a Venezuela y el derrocamiento o arresto del presidente Maduro eran parte de una operación de seguridad geopolítica encabezada por el presidente Trump.
La excandidata opositora a la presidencia de Venezuela quemó sus naves con un Premio Nobel de la Paz derivado al presidente estadounidense que acababa de definir en su estrategia de seguridad nacional 2025 el principio del poderío geopolítico de EU: “La paz por el camino de la fuerza” 0o de la guerra o de la invasión militar a otro país.
Y en ese contexto, la disidente Corina Machado tiene ya en la frente el sello imperial de los marines americanos que tumbarán al presidente que ella no pudo destituir para ponerla como mandataria de Venezuela en demostración de que en efecto es una pieza de la Casa Blanca.
El caso Maduro-Venezuela debe ser de seminario especial en las escuelas de inteligencia y seguridad nacional para demostrar que los operativos clandestinos deben ser paradójicamente… clandestinos y no ser cantados en el mundo por los dos principales involucrados.
Caminados ya prácticamente todos los pasos, a Trump no le queda más que invadir con marines a Venezuela, secuestrar al presidente Maduro y sentar a Corina Machado como -siguiendo el modelo en Irak- encargada de la Autoridad Provisional de EU en Venezuela.
Zona Zero
- La explicación gubernamental sobre el coche-bomba en el municipio de Coahuayana, Michoacán, abrió una línea informativa y analítica muy preocupante: cárteles mayores o menores entraron en zona de guerra entre todos ellos y escalaron acciones con efectos de terror que se suman ya al uso de drones artillados y minas interpersonales. Se trata, pues, de una guerra convencional entre delincuentes que está atropellando la tranquilidad y la seguridad de la sociedad en donde operan.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh
