Quien celebra sus primeros 90 años es Dragón Agricultura Nacional, que comanda Martín Fueyo MacDonald, una de las pocas compañías mexicanas que ha logrado hacerse de un lugar relevante en la industria de protección de cultivos, un negocio en el que comparte cancha con grandes multinacionales. La firma llega al aniversario con 1.2 millones de hectáreas protegidas en todo el territorio nacional, cerca de 6 por ciento de participación de mercado, suficiente para ocupar la quinta posición del sector, además de dos plantas de producción, en Izúcar de Matamoros, Puebla, y Lerma, Estado de México; alrededor de 650 colaboradores y más de 400 socios comerciales. No es un dato menor ante el momento que vive el campo mexicano. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado entre sus prioridades avanzar hacia la autosuficiencia alimentaria y elevar la producción nacional de alimentos básicos. En esa ecuación, empresas como Dragón tienen algo que aportar. Producir más no depende solo de sembrar mayor superficie, sino de elevar la productividad, reducir pérdidas por plagas y enfermedades y hacerlo con soluciones cada vez más amigables con el medio ambiente. Ahí la compañía también mueve sus fichas, sumando alternativas biológicas a un portafolio que busca combinar productividad, innovación y sustentabilidad. El tema cobra mayor relevancia de cara a la revisión del T-MEC, donde el sector agroalimentario será parte importante de la conversación comercial con Estados Unidos y Canadá. Para Fueyo MacDonald, el reto será aprovechar una coyuntura en la que producir más y mejores alimentos en México, con mayor productividad y sustentabilidad, se ha convertido también en un asunto de seguridad económica y comercial.

CÓNCLAVE FARMACÉUTICO

La reunión anual que organiza la Global Pharma Comunity, (CPHI, por sus siglas en inglés) en Milán junta en un mismo espacio a compañías, especialistas y tomadores de decisiones de prácticamente toda la cadena de valor farmacéutica: ingredientes farmacéuticos activos (APIs), investigación y desarrollo, manufactura, biofármacos, regulación, logística y cadenas de suministro. Por parte de México asiste la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (AMELAF) que tiene como presidente ejecutivo a Juan de Villafranca. Para los laboratorios nacionales la participación en este tipo de encuentros representa una oportunidad para mostrar las capacidades que México tiene en materia de manufactura farmacéutica, producción de medicamentos genéricos y biocomparables, y fabricación de APIs. AMELAF también sostuvo reunión con Ronald Piervincenzi, CEO de la Pharmacopeia de Estados Unidos, dependencia clave para establecer los estándares de calidad de los medicamentos que se comercializan en aquel país. 

 

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