Aun antes del inicio de la campaña, las cosas no pintaban muy bien que digamos para José Rosas Aispuro. No, al menos, como hace seis años, cuando abandonó las filas del PRI (porque lo relegaron) y fue postulado por Acción Nacional para la gubernatura de Durango.
Muchos son los duranguenses que aún hoy en día creen que el ex priista ganó la elección pasada al priista Jorge Herrera Caldera, que el triunfo le fue escamoteado al puro estilo priista.
Pero de entonces para acá, mucha agua ha corrido bajo el río.
De entrada, Rosas Aispuro ya no trae el mismo encanto de cuando recién salió del PRI.
Segundo, los panistas duranguenses ya no se sienten cómodos con él ni con su partido por una sencilla razón: las filas blanquiazules, acostumbradas a reciclarse en regidurías y diputaciones, fueron relegadas esta vez de las candidaturas.
Así que desde antes que comenzaran incluso las campañas, vino la deserción –o mera huelga de brazos caídos- en las filas azules que incluyó, de entre sus principales cuadros, a Claudia Hernández Espino y a José Luis López Ibáñez.
Aun así, los panistas –en alianza con el PRD- consideraban que tenían buenas posibilidades de ganar la gubernatura en las elecciones del 5 de junio próximo.
Pero a medida que transcurren los días –van dos semanas ya de campaña- los ánimos panistas decaen.
El momento clave fue el sábado pasado, en el debate que organizó el Instituto Electoral estatal y en el que participaron los cinco candidatos al gobierno de Durango: Esteban Villegas Villarreal (PRI, Verde, Panal, Partido Duranguense), Gonzalo Yáñez (Partido del Trabajo), Nancy Vázquez (Partido Encuentro Social), Alejandro Campa (candidato independiente) y Rosas Aispuro (PAN-PRD).
Ahí ocurrió lo que muy pocos imaginaban pasaría: que Rosas Aispuro perdería el debate de manera apabullante.
El de Las Trancas se vería sumamente nervioso durante el debate, tartamudeando, sin respuestas rápidas y hasta las tarjetas de apoyo se le caerían del atril ante las cámaras.
Tan evidente fue la debacle del candidato de Acción Nacional, que los propios panistas fueron los primeros en reconocerlo. Y están en el desencanto.
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Cerraron heridas en el PRI.- Del lado tricolor se explicarían la derrota de Rosas Aispuro así: “No esperaba que la primera embestida, muy fina, la hiciera nuestro candidato --Esteban Villegas- en términos de eslogan con un: “Sí, usted representa el cambio…, el cambio de siglas”.
Pero donde el priista clavó la daga en serio fue cuando se habló del tema de la corrupción y Esteban lanzó el reto a Aispuro de “abrir sus casas” para que la gente viera cómo vivían.
Y es que Villegas, el del PRI, vive en la misma casa –en un fraccionamiento de clase media de Durango- desde que fue presidente del partido, diputado y presidente municipal.
En cambio, Rosas Aispuro, el candidato panista, vive en la zona residencial de Villas Campestre.
A lo anterior habría que sumar un dato más: Leticia Herrera, quien quedó en el camino para la gubernatura y como premio de consolación fue designada candidata priista a la alcaldía de Gómez Palacio --ayer sorpresivamente recibió el apoyo de los panistas- limó ya asperezas con Esteban Villegas y van en mancuerna por el triunfo del PRI en Durango.
Las heridas entre los priistas, a diferencia de hace seis años, ya se curaron. En cambio en el PAN están al rojo vivo.
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Hillary: si yo estuviera en el gobierno mexicano…- De llamar la atención la declaración de Hillary Clinton, candidata presidencial demócrata en Estados Unidos, a propósito de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
De entrada, la ex secretaria de Estado calificó como “indignante” el que aún no se haya solucionado el caso Iguala, y aseguró que si ella estuviera en el gobierno mexicano “no descansaría hasta descubrir lo que pasó con esos 42 jóvenes”.
En una entrevista con el diario La Opinión, de Los Ángeles, Clinton indicó que “todos, en México, deberían unirse para encontrar respuestas”.
Y añadió que “si hubiese algo que Estados Unidos pudiera hacer para ayudar, yo sería la primera en ofrecerlo”.
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GEMAS: Obsequio de Fernando Herrera, coordinador del PAN en el Senado, ante la intención del PRI de excluir al PRD de la discusión sobre la Ley Anticorrupción: "No hay negociaciones paralelas ni en lo oscurito".
